Mónica y Jorge Corona: ¿malos, locos o víctimas de buscafamas?

Espectáculos

En el principio de sus tiempos artísticos, Jorge Corona construyó una carrera en base, fundamentalmente, a la imagen.

Era un personaje pintoresco, de los que suelen ser necesarios para el mundo del espectáculo de cabotaje local, con una caracterización llamativa: un traje colorido, un sombrero poco tradicional y una barba chivita que, en el camino, tendría que poner varias veces en remojo.

Eso, y su humor zafado y escandaloso –sin discutir su calidad- lo transformó en una de los principales humoristas. No, no es un capocómico, sino un contador de chistes (en su mayoría guasos), aunque con aires de showman.

Pero hay otro condimento que se introduce año a año: el escándalo. Una temporada “artística” no es tal si no estalla, al menos, un escándalo con los Corona como protagonistas.

Claro, “los Corona”, porque al lado de Jorge, siempre aparece su mujer Mónica. Hacedora en parte de su carrera, de su pasado, de su actualidad, y también, de muchos de sus escándalos.

Pero son ¿malos, locos o victimas de buscafamas?

Este verano, el matrimonio más escandaloso de la Argentina tuvo un brete con una denunciante que se sumó al club de las “contra Corona”. Fue la hasta ahora desconocida bailarina Mariana Diario, aunque su nombre posiblemente se autodestruirá dentro de 5 segundos.

Pero Wanda Nara, Marixa Balli, Gladys Fiorimonte y Mónica Ayos, entre otras, vivieron su momento de furia en sendos espectáculos producidos por el matrimonio escándalo.

¿Son Mónica y Jorge Corona dos personas tan irascibles y perversas? ¿o será que en realidad denunciarlos es un buen negocio para las vedettes que pasan a ocupar el centro de los medios del espectáculo?

Los acusaron en distintas oportunidades de violar varios de los artículos del Código Civil. Y en algunos casos del Código Penal. Pero, por ejemplo, si son tan malos, ¿por qué Marixa Balli volvió a trabajar con ellos después de haber dado un escandaloso portazo?

Y siguen las preguntas: ¿Es Mónica Corona la mala de la película? ¿O se trata de la única que puede manejar al cómico y sus constantes vaivenes emocionales?

A veces no alcanza, claro, y se manejan con aires de divos del subdesarrollo, protagonizando algunas riñas bien de conventillo, y bastante alejadas de los escenarios.

Una de las primeras en protagonizar un escándalo con Corona fue Alejandra Pradón, en 2002, cuando, en medio de la obra “Reite país”, tuvo varios idas y vueltas con el matrimonio. Pero nada pasó a mayores.

Después, la bella Mónica Ayos fue quien no terminó una temporada pautada, tras acusarlo de lesiones y amenazas, algo que, con el tiempo, se transformaría en moneda corriente en la historia del cómico.

El tiempo pasó y otra chica linda y llamativa, Marixa Balli, fue la que tuvo otro encontronazo con los Corona, con denuncias cruzadas en medio de la presentación de “El viaje del humor”.

Con el tiempo, la que apareció entre la palabra “escándalo” y los Corona fue Wanda Nara, quien, con estudios de televisión como ring, protagonizó una de las peleas más bizarras que recuerde la televisión veraniega.
   
“Siempre tienen problemas con la gente que trabaja con ellos, porque agraden verbalmente a todo el mundo. Son los dos iguales, aunque ella fundamentalmente”, denunció el año pasado la chica nada virgen en asuntos de líos mediáticos.

Y este año, otra vez sopa, de la mano de Diarco, quien, para variar, acusó a Mónica de agredirla de las dos maneras que todas dicen.

Todas amenazaron con ir a la Justicia, todas juraron no volver a trabajar con ellos, todas aseguraron que eran distintas y que no sabían por qué pasaban las cosas.

El juicio final, es tuyo.

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