Murió Juan Tamariz, el maestro de la magia que conquistó a generaciones
El ilusionista español falleció a los 83 años en Madrid por causas naturales y acompañado por sus hijos.
Juan Tamariz murió a los 83 años en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid por causas naturales. El reconocido ilusionista estuvo acompañado hasta el último momento por sus hijos, según informó Moisés Rodríguez, presentador y representante de la familia.
“Estuvo acompañado hasta el último momento por sus hijos y Juan se despidió de este mundo sin sufrir y, como fue siempre su seña de identidad, sonriendo y en paz”, comunicó.
Con su particular pelo revuelto, una baraja siempre a mano y su inconfundible “chan-ta-ta-chán”, Tamariz consiguió convertir la magia en un fenómeno popular y cercano. Durante décadas conquistó a varias generaciones desde la televisión, aunque detrás de aquel personaje extravagante había mucho más: un artista, investigador y maestro que alcanzó reconocimiento mundial dentro del ilusionismo.
El camino que lo convirtió en un referente mundial
Juan Manuel Tamariz-Martel Negrón nació en Madrid el 18 de octubre de 1942. Su fascinación por la magia apareció desde muy joven y terminó convirtiéndose en el eje de su trayectoria profesional. Sin embargo, antes de dedicarse por completo al ilusionismo también exploró otros caminos vinculados al mundo audiovisual.
Estudió Ciencias Físicas y posteriormente ingresó en la Escuela Oficial de Cine. Allí dirigió dos cortometrajes: Muerte S. A., en 1967, y El espíritu, en 1969. Finalmente, la magia se impuso como su gran vocación.
En ese recorrido tuvo como uno de sus principales maestros a Arturo de Ascanio, una figura fundamental de la cartomagia española. Su influencia fue determinante para que Tamariz desarrollara una concepción propia del ilusionismo, basada no solamente en la técnica, sino también en la psicología del espectador, el ritmo y la construcción de cada efecto.
Para Tamariz, el verdadero objetivo de la magia era conseguir que el público sintiera que había presenciado algo imposible. Esa mirada terminó convirtiéndose en una de las principales características de su trabajo.
El reconocimiento que cambió su carrera
Su consagración internacional llegó en 1973, cuando participó del Congreso Mundial de Magia celebrado en Francia. Allí obtuvo el Primer Premio Mundial de Cartomagia gracias a su célebre Número de París.
El reconocimiento lo convirtió en una referencia internacional de su especialidad y consolidó una carrera que trascendió ampliamente las fronteras de España. Tamariz también fue autor de libros que se transformaron en material de estudio para generaciones de ilusionistas y desarrolló métodos y conceptos que continúan influyendo en la magia contemporánea.
Pero para el gran público siempre quedará asociado a su particular manera de hacer televisión: cercana, imprevisible y cargada de humor. Su capacidad para convertir un truco en un momento de asombro y diversión lo transformó en uno de los personajes más queridos de la cultura popular española.
La familia comunicará próximamente los detalles del último adiós al mítico ilusionista, que permaneció fiel hasta el final a una de sus señas de identidad más reconocibles: su sonrisa.
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