Noche de circo en Gran Hermano

Espectáculos

*En el tercer festejo temático, los chicos mostraron sus habilidades haciendo malabares y equilibrio.
*Esta vez no hubo desenfreno y la fiesta fue convencional.

A las 11:34 los once participantes ingresaron al summ, decorado con algunos de los elementos típicos que se pueden encontrar en cualquier circo. Clavas fosforescentes, pelotas, pelotitas y pelotones de muchos colores y hasta un mini trapecio.

Mientras que iban aprovisionándose de las infaltables cervezas, los habitantes de la casa descubrían la decoración, que también ofrecía los atriles de diferentes formas geométricas en donde se suponía que los participantes harían sus “gracias” y claro, como en todo circo que se precie, había un lugar para los que se le animaran a la cuerda floja, es este caso con un módico cañito a medio metro del suelo, lo que hacía casi inservible el piragüitas destinado a mantener el equilibrio.

En cuanto el vestuario, obviamente giraba en torno a “lo circense”, con las chicas convenientemente destapadas -mostrando los más posible pero hasta ahí-, y los chicos que en el caso de Leandro lucía un atuendo como los antiguos domadores de leones –sin leones y sin nadie a quien domar-, Juan con una malla como la que usaban aquellos antiguos forzudos que demostraban su potencia levantando objetos pesados y Sebastián, que tenía puesto el tradicional enterito de los clown, con triángulos blancos y negros.

Casi todos se animaron a los distintos oficios del circo. Alguno intentó hacer malabares con las pelotitas, otros con las clavas, mientras que unos pocos intentaron con la cuerda floja. Lo cierto es que ninguno demostró gran pericia para los juegos y pronto abandonaron el intento para dedicarse a bailar.

Mientras que primero se escuchaba música cirsense –hasta pasaron “Había una vez un circo”, del antiguo trío Gaby, Fofó y Miliky-, después la banda de sonido de la fiesta derivó rápidamente en la música que se puede escuchar en cualquier boliche.

Sin embargo la escenografía, los platos chinos, las pelucas multicolores, los zapatones, las narices de utilería convenientemente roja, el strass, el maquillaje y hasta alguna sonrisa de payaso dibujada sobre un rostro maquillado de blanco, no consiguieron levantar la fiesta más allá de lo normal.

Tanto es así que poco más de una hora después de haber comenzado la fiesta, casi todos los chicos estaban sentados con cara de aburridos. Leandro intentó animar la cosa y oficiando de locutor intentó que cada uno mostrara sus habilidades circenses, pero el recurso no funcionó y el entusiasmo duró solo unos diez minutos.

En ese momento el DJ de GH decidió que era el momento de subir la temperatura con “El meneadito” y una selección de cumbias, pero no había caso, la fiesta seguía siendo chata, tanto para los habitantes de la casa como para los televidentes.

Finalmente todos se pusieron a bailar –por supuesto, en el medio se había desatado la infaltable “guerra de pelotitas-, principalmente con la música cuartetera del desaparecido “Rodrigo”. Para ese momento había volado la mayoría del vestuario alusivo al circo y los chicos ya estaban en calzoncillos, mientras que ellas, semidesnudas desde el arranque, no tenían mucho de qué desprenderse.
 
Pocos minutos después de las dos de la mañana y mientras afuera llovía, la fiesta comenzó a agonizar, con Nadia, Griselda y Leandro y Jessica, Gabriel bailando mientras el resto conversaba en el patio.

Finalmente alguien, como todos los sábados, propuso tirarse a la pileta y allá fueron los que quedaban bailando, una escena que terminó con Leandro y Nadia compañeros súbitamente inseparables desde que están nominados, cantando “No nos vamos nada, que nos saquen a patadas”. Claro, hay que recordar que alguno de los dos será expulsado de la casa el lunes.

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