Peluffo: “Estos chicos miran un azulejo y miden 30 puntos”
*Sin ser un participante, es una de las revelaciones de Gran Hermano.
*Se hizo de abajo, pero llegó a la cima y conduce programas de más de 25 puntos de rating en el prime time (horario central) televisivo.
*En una exclusiva entrevista con minutouno.com, Mariano Peluffo cuenta cómo vivió estos meses al frente de los programas semanales, su vida con fama y el reconocimiento a cuestas, su relación con Jorge Rial, las posibilidades de los tres finalistas, las dudas sobre la influencia de la edición y la impronta de la versión argentina del reality.
Gran Hermano 2007 está llegando a su fin y son muchos los interrogantes que deja. Pero hay una certeza que no deja lugar a dudas: Mariano Peluffo, uno de los conductores del ciclo, es la gran revelación de este año.
La competencia podrá ser más o menos feroz, los participantes más o menos brillantes en sus estrategias, pero Peluffo, el conductor que presenta notas, bastonea con estilo a los panelistas y a los ex integrantes de la casa, y saca chapa de gran anfitrión con sus improvisaciones se transformó en una de las piezas clave del éxito de Telefe.
Si bien hace más de 13 años que está en los medios, su figura explotó cuando se hizo cargo de la conducción de “GH: El debate”. Allí, y a fuerza de chistes, palabras ingeniosas y sagacidades varias, Mariano Peluffo pidió pista.
Originario de Floresta, su vida cambió radicalmente cuando dejó una prometedora carrera en Ciencias Económicas para dedicarse a la producción del mítico canal infantil Cablín. Durante varios años estuvo a cargo de programas para los más chicos (entre ellos "La hora Warner").
Tiempo después conoció, casi de casualidad, al productor general de Gran Hermano, Marcos Gorban, y allí comenzó su carrera en el reality. Hoy en día tiene su propia productora (Contar, por Contenidos Argentinos) y quiere seguir creciendo con ideas propias y originales.
Humilde y de bajo perfil, a sus 36 años es la clase de persona que podría definirse como “pibe de barrio”. Está casado con Bárbara y con dos pequeñas hijas: Bianca (5) y Aurora (9 meses) a las que preserva del boom mediático que genera su sola presencia.
Dentro de Gran Hermano es el hombre con más horas de aire dedicadas al producto. A tal punto que llegó a conducir tres emisiones diarias, los debates, los especiales de los fines de semana y fue parte de todas las galas de eliminación desde la puerta de la casa antes de la salida de cada uno de los participantes. “No son tantas horas de aire, pero como están repartidas en el día, a la mañana, a la tarde, a la noche y los fines de semana, se complica. Pero así y todo tengo tiempo libre”, dice.
Minutos después del mediodía, Mariano Peluffo llega a la entrevista con cara de cansado y con ojos faltos de sueño. A pesar de ello conserva el buen humor y se distiende rápidamente.
“Hay informes de producción cada 8 horas como si fuese una guardia, entonces siempre tenés un panorama para saber cómo está la cosa. A veces pasa que después de un día en el cual no vi el programa, la sensación que me llevé cambió. Tal vez algunos se pelearon y yo me lo perdí”, cuenta el conductor.
¿Cómo te pesan la fama y el reconocimiento?
Lo tomo con muchísima alegría pero también con calma. En el Gran Hermano uno pasó, pero no existió esta furia. Por ejemplo, se arman foros debatiendo si dije una cosa o dije la otra. Está bueno a nivel reconocimiento pero yo trato de mantener la calma. Lo tomo como un buen momento, y como un escalador. Trato, cuando estoy subiendo, de hacerme firme, no quiero la cima. Quiero ir tranquilo y seguro.
Ante este auge de tu figura las comparaciones con Jorge Rial son inevitables ¿Por qué crees que no estás al frente de las galas?
(Se toma unos segundos para pensar…) A Jorge lo conocí laburando acá en GH. Y es uno de esos pesos pesados del medio. Me encontré con un tipo súper sencillo. Pegamos una onda bárbara. Jorge es un consagrado, es una marca, y además lleva la columna vertebral del programa: nominación y expulsión. A mí me sirvió muchísimo artísticamente que el peso del formato y de las miradas recayeran sobre él. Seguramente si yo hubiese conducido la gala no hubiese sido lo mismo. El hecho que esté él al frente me sacó presión.
Ahora bien, cuando Rial no estaba al frente de GH criticaba abiertamente al producto, inclusive llegó a hacer algunos comentarios sobre vos ¿Cómo se resolvió internamente esa fuerte contradicción?
Sinceramente fue una resolución a nivel del canal. En mi opinión esto es parte del juego del medio. Cuando estás en la vereda de enfrente tenés que pegar y cuando estás en la misma vereda te tenés que subir. Así funciona.
Un nuevo gran conductor para la televisión argentina
¿Cómo te manejas a nivel conducción en "GH: El debate"? ¿Hay improvisación? ¿Tienen todo pautado?
Hay una pila de notas con cosas que pasaron (mueve las manos), y le vamos midiendo el pulso en el momento con Marcos Gorban (productor general del ciclo) si da para la broma en ese momento, vamos por ese lado. Si vemos que se arma alguna pelea, y nos parece que le suma al programa, lo hacemos. Tampoco es tirarse de los pelos por tirarse de los pelos.
¿Cómo te llevás con los ex participantes que salieron de la casa?
Yo tengo buena relación con los chicos pero desde cierto lugar. Si tuviese más relación, sería más difícil. Hay buena relación, charlamos antes del programa, pero no salimos juntos a los boliches o a comer. Tiene que haber cierta distancia porque es lo que te permite en cada debate descubrir algo o preguntar con inocencia o con picardía algo que valga la pena.
¿No crees que muchas veces en “El debate” se teoriza sobre cuestiones que en la práctica son más sencillas? Por ejemplo pensar en grandes estrategias con muchos chicos que no podrían llegar ese nivel de complejidad en su pensamiento.
Me parece que en el afán de desmenuzar el juego, muchas veces se termina pensando que hay estrategias en chicos que yo no creo que hayan elucubrado. Muchas veces tienen que ver con un instinto de supervivencia básico. No me imagino a algunos sentados en el baño diciendo: “bueno, ahora hago esto, y después esto, para lograr esto”. Es evidente que ellos se juntan entre los que tienen más afinidad, con los más fuertes, etc. Nadie se sienta en una fiesta con la tía borracha, sino con alguien que tenga más afinidad. Uno, intentando hacer una lectura, se dice “parece que estamos hablando de Condolezza Rice” (secretaria de Estado de Estados Unidos), y la verdad que no. Aunque sí creo que algunos dentro de la casa pueden moverse con más viveza.
Lo cierto es que el programa que lo vio nacer en la pantalla de Telefe hoy ya no lo tiene como un mero acompañante de Rial o, en su momento, de Soledad Silveyra. “Me parece que la gente y que las autoridades del canal me hayan permitido conducir en el prime time (horario central) ya me da alegría”, dice Peluffo, y mira hacia la ventana como buscando más palabras. “Seguramente esto marcará algo. Es decir, saben que me pueden dar un Fórmula 1”.
Los tres finalistas: las fortalezas de los elegidos
¿Crees que a diferencia de otros GH en que el ganador se llevó el premio por amplio margen, en esta edición va a ser mucho más parejo?
Sí, es muy posible. Está para cualquiera, aunque los foros dicen otra cosa. Habrá que ver qué pasa en definitiva, pero sí, creo que va estar parejo.
No quiere arriesgar por uno y dice que “todos tienen chances”. Claro, una opinión desmesurada a favor de alguno podría provocarle una catarata de críticas de los fanáticos del programa. Sin embargo tiene sus razones para explicar por qué cada uno tendría posibilidades de llevarse los 100 mil pesos de premio.
Aquí un mapa del pensamiento de Peluffo sobre cada uno de los cuatro chicos:
Marianela: “hace dos meses no dábamos nada por ella y hoy está en el boca de urna de Internet y en los foros como una de las favoritas. Creo que tiene un mandato familiar muy fuerte y ella trata todo el tiempo de romperlo. Marianela entró a la casa flaca, divina y educada. Y hace un mes lo único que le falta es sacarse los mocos. Y está feliz, se la ve feliz por romper con ese mandato familiar. De hecho cuando la madre entró a verla lo primero que le dijo es “vos tenés que comer menos”. Hace tres meses que no veía a la madre y la primera frase es ésta. Yo creo que además que ella se anota los porotos de todos aquellos que en lugar de pedir un postre light se piden milanesas con papas fritas”.
Mariela: “fue una de las que quedó nominada muchas veces, y siempre zafó porque la gente la quiere por ser frontal. En su caso, hay que prestar especial atención porque ella es de Salta y es muy posible que toda la provincia salga a apoyarla. Por otra parte también tiene una historia fuerte, de lucha”.
Juan: “es muy querido por la gente, y era esperable que llegue a la final”.
De éxitos y voyeurismo
¿Qué fue lo más importante que te dejó la selección final del casting de los chicos?
Yo creo que el casting funcionó. Lo que tuvo de atractivo fue el factor sorpresa. Se vio entrar a 18 pibes todos iguales, y hoy no podés entender cómo convivieron Diego, Sebastián y Gabriel. O por ejemplo “Osito”, una chica que todo el tiempo trata de conciliar, y Mariela que afila el cuchillo a toda hora. En apariencia no había matices, pero cuando fueron apareciendo fue muy atractivo.
¿Además de la atracción que todos podemos sentir por el voyeurismo, hay algo más que esconde el éxito de GH?
Lo primero que aparece es eso. De cada 10 que están frente a la ventana y ven a alguien cambiándose, creo que los 10 se quedan mirando. A nadie se le ocurre apagar la luz y decir “no, esto no lo miro”. Pero creo que detrás hay otras cosas. Si se ahonda más profundo hay una lectura que tiene que ver con la omnipotencia de ver a los chicos y decidir sobre ellos de alguna u otra manera.
De todas formas, según él, no existe una clave que apunte directamente al éxito. De hecho explica que muchos le dicen que a GH le fue bien porque el formato funciona. Sin embargo no todos los reality anduvieron tan bien. “Es increíble, éstos chicos se quedan mirando un azulejo y miden 30 puntos. Pero algunos insisten que es el formato”, explica irónicamente
¿No se te dio por meterte tras bastidores, independientemente de los horarios de programa, como un televidente, pero que espía a los chicos desde adentro?
En la primera edición de GH sí. Era la locura de mirar todo el tiempo, yo me quedaba horas en el control (donde están absolutamente todas las cámaras) mirando y mirando. Pero en éste no, lo tengo bien dosificado, veo lo que corresponde y con los informes que me dan es suficiente.
¿Qué caracteriza la edición argentina de GH comparada con el de otros países?
Los productores que vinieron de GH Holanda nos comentaron que acá los participantes lloraban y extrañaban más. Claro, ellos no entienden ese apego tan arraigado que tenemos a la familia, a los afectos, a los amigos. Yo creo que los GH latinoamericanos son más pasionales.
¿Manipulación o aislamiento real?
¿Cuánto influye en la recepción de los televidentes la edición que se realiza a fin de armar las historias?
¿La verdad? Poco. Hay un mito que se condiciona con la edición. De hecho en una época nos dedicamos a hacerle caso a los e-mails que nos hablaban, por ejemplo, de complots en la casa a las 3 de la mañana. Poníamos dos productores a visualizar las 6 horas de la madrugada y después venían y decían: “Juan lo mira a Gabriel y éste mueve la cabeza”. Hasta barajamos la posibilidad de tener un ombudsman (defensor del pueblo) donde la gente le pueda escribir. La verdad es que cuando uno tiene la conciencia tranquila no hay manipulación posible.
¿Hay contacto con la producción?
No, en absoluto.
¿Y con los psicólogos?
No les conocen la cara. Ellos se ponen en la cabina de la voz de GH, es como una sesión de terapia en el confesionario. De hecho las sesiones se graban y están para evitar malentendidos en otros GH que terminaron en carta a documento de otros ex participantes. Nunca jamás se televisan estas sesiones.
“El único contacto se da cuando se necesita un médico. En el caso de Marianela, por ejemplo (quien estuvo enyesada) entra, saluda, le resuelve el tema y se va. Marianela de hecho toma medicación, entonces lo que se hace es llamar a alguno para que lleve lo que necesita”, explica Peluffo. ”También se ingresa en la casa. Se limpia el zum, lo cerraron electrónicamente y se limpia. Por ejemplo cuando entró Ricardo Montaner o cuando vinieron los familiares de los chicos”, agrega.
A pesar de algunos cuestionamientos de los televidentes, se muestra tranquilo y contesta en detalle. Es que las dudas no empañan su trabajo. En definitiva, ser la revelación del año tiene que ver con sus propios méritos.
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