Quién es el hombre detrás de la nueva revelación Nina Peloso
*A los 7 años, Nina cosechaba algodón en el campo. A los 45, cosecha aplausos en Bailando por un sueño 4
*¿Quién fue el que logró hacer de un ama de casa y luchadora social una bailarina capaz de quedarse con el mejor puntaje en una noche de competencia en Showmatch?
Cuando a los siete años Nina Peloso, la esposa del dirigente piquetero Raúl Castells, cosechaba algodón en el campo seguramente no se imaginaba que a los 45 iba a estar bailando en un programa de televisión. Del campo a la ciudad, Nina se transformó en ama de casa, madre de dos hijos y esposa de un controvertido personaje que la llevó por el camino de la lucha social. Y como la televisión da para todo, mientras Nina aparecía en la pantalla chica en medio de una movilización, sin maquillaje y con el pelo apenas cepillado, a algún productor se le prendió la lamparita: ¿y si Nina bailaba por un sueño?
La bailarina detrás de la piquetera
En busca del verdadero mentor de la nueva estrella minutouno.com conversó con Peloso mientras viajaba hacia el gimnasio en el que entrena tres horas, cinco días a la semana: “Hacía 25 años que no hacía actividad física, soy fumadora y aunque soy muy activa y camino mucho, la verdad es que no me hice un chequeo médico antes de empezar en Bailando”, dijo y dio por tierra con la idea de que pudiera estar haciendo una dieta balanceada que le aportara suficiente energía: “Como lo que puedo, a las corridas, ahora voy a entrenar y recién me comí un plato de fideos con albóndigas. No me cuido de una manera especial, la única vez que fui al médico fue cuando nacieron mis hijos”, aseguró.
El coach detrás de la bailarina
Mariano Botindari, el entrenador que logra que Nina y su soñador den lo mejor de sí en cada presentación, tiene 25 años y ya cumplió una década de dedicación al baile. Fue coach de Karina Jelinek el año pasado y tiene un curriculum impresionante: forma parte del elenco de Víctor-Victoria, hizo dos revistas con Sofovich, bailó en La Noche del 10, en Operación Triunfo, en Showmatch y también participó en dos obras de Enrique Pinti.
“Para mí entrenar a Nina es una experiencia buenísima, porque ella siempre está bien predispuesta, es puntual, obsesiva, pregunta lo que no sabe y en las horas de ensayo hay muy buena energía”, afirma Botindari y señala que lo que más le cuesta a la piquetera es aprender qué viene después en la coreografía: “El primer día tengo que repetírselo, pero al otro día ya lo sabe –dice el coach-. Los puntos fuertes de Nina son su ritmo natural y la facilidad con la que le salen los trucos –los pasos en altura-: como no tiene miedo y su soñador tiene fuerza y también se anima, los usamos bastante”, explica y continúa: “Ella se sorprende cuando ve el tape, porque en el momento yo trato de no asustarla, no le digo ‘esto es difícil’, pero cuando le sale y lo vemos grabado le digo: ‘Esto que lograste es imposible’ y eso está buenísimo”.
Según Botindari, cuando se enteró de que iba a entrenar a Nina Pelosos nunca se imaginó que pudiera hacerla bailar como está bailando: “Para mí fue un desafío, porque si te toca a una bailarina el rol del coach se reduce a ir y montar la coreo, porque el resto sabés que lo va a poder hacer –plantea-. Sin embargo Nina se sorprendió a sí misma porque tiene facilidad y no lo sabía, me sorprendió a mí y a los coordinadores de los coach que vienen y me dicen que no pueden creer lo que está logrando”.
Y al preguntarle por el “milagro Peloso”, el coach separa las aguas: “Para mí fue una gran sorpresa, pero no un milagro, porque el resultado se logra con mucho trabajo de parte de los tres: de Nina, del soñador y mío”, sostiene Botindari mientras despide a Nina después de una tarde más de entrenamiento.
Parece, entonces, que el autor del milagro no es uno sino varios y que para lograr maravillas el ingrediente más importante es el esfuerzo, más que la fe o la magia.
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