¡Tiemblan Yiya Murano y Cruella de Ville!: nace una nueva villana

Espectáculos

*Nadia salió de la casa y siguió con su pelea con Marianela.
*Negó haber tenido una relación amorosa con Maradona, aunque reconoció que le hubiera gustado que fuera cierto.

Nadia no es cualquiera de los participantes de Gran Hermano. Con un perfil altísimo dentro de la casa y casi desaforado afuera -cuestión de postergar todo lo posible el inevitable olvido-, la octava expulsada salió dispuesta a dar pelea, principalmente por el odio que despertó luego de ser observada por la gente durante sus cincuenta días de encierro.

La producción del canal tomó debida cuenta del carácter guerrero de Nadia y le dedicó casi toda la noche del habitual debate, primero con una larga entrevista a solas con el conductor Mariano Peluffo y luego, con el panel y casi todo el resto de los expulsados.

Al principio el gesto, la postura, el rictus irónico en la boca -ayudado por el chicle que no se ocupaba de ocultar- y principalmente las respuestas filosas, seguras y hasta despreciativas, anunciaban a una villana con todas las de la ley.

Claro, como tema poco menos que excluyente fue la pelea con Marianela que Nadia se ocupó de llevar hasta fuera de la casa. El conductor, prudente al principio y después más osado -y hasta indignado-, le preguntó una y otra vez sobre el comienzo y los motivos del conflicto.

Nadia, a la defensiva pero muy segura, volvió a relatar el momento en que escuchó que Marianela la insultaba -aunque nadie más que ella notó el exabrupto-. El interrogatorio giró entonces sobre el mismo tema, en donde Nadia decía que escuchó lo que escuchó y el conductor diciendo que no había pruebas, ni de testigos ni de las numerosas cámaras que “toman” continuamente lo que pasa en la casa. Pero ella seguía respondiendo con frases como “Yo soy así” o el más despectivo “No me importa lo que piense la gente”.

Agotado el tema, al menos en parte, la embestida tuvo que ver sobre la actitud de Nadia con respecto a su proclamada frontalidad. “Si vos so frontal y no te callás nada, por qué no le dijiste nada a Marianela”, a lo que Nadia respondió “Ya fue, no tenía nada que hablar”.

Después llego el turno de mostrarle las contradicciones más groseras de “los pollitos”. Y claro, puesta en personaje malísimo y a la vez interesada en figurar como la madraza de los más débiles -Jessica, Sebastián, Griselda y Jonathan-, los defendió a capa y espada, justificando cualquier acción de ellos y denostando las de Marianela y Mariela, aunque fueran de igual tenor. Tanto que en un momento Peluffo le preguntó “¿Lo que hacen los tuyos siempre está bien y los otros está mal?”, “Si”, dijo Nadia “no digo que está bien pero es mi forma de ser y me gusta”.

También se refirió al episodio del robo del “buzo” de Marianela, poco antes de abandonar la casa. Pero se nota que las veinticuatro horas desde la expulsión la hicieron reflexionar y trató de armar una estrategia menos chocante que el robo liso y llano “A mi me hizo mucha gracia todo esto que pasó, mi intención era dejárselo a Vanina, su amiga, cuando la encontrara aquí afuera”, dijo para agregar rápidamente “No digo que estuvo bien, pero no todos somos perfectos”.

Y así siguió por un buen rato, sin dar el brazo a torcer y justificando cualquier actitud con el “yo soy así” y, dato curioso, hablando siempre en presente, como si todavía no hubiera abandonado la casa.

Cuando llegó el turno de enfrentarse con los otros expulsados, las condiciones estaban dadas para que ellos y principalmente el panel funcionaran como un jurado para la “frontal” Nadia. Las preguntas primero fueron convencionales pero Jorge Dorio, después de escucharla por un rato, primero le disparó que era una mitómana - “Inventaste un romance que no existió, un insulto que tampoco”-. Por supuesto la respuesta fue “Yo soy así” a lo que el panelista le descerrajó una pregunta envenenada: “¿Con tu inexistencia de valores, sos capaz de criar a tus hijos?”. Ahí se derrumbó y aunque ensayó un “Si, absolutamente”, la coraza que había tratado de mostrar se empezó a agrietar.

Fue en ese momento cuando Vanina le dio el golpe mortal, “Te obsesionaste tanto con Marianela que al final te quedaste sin tu sueño, comprar una casa para vivir con tus hijas” le dijo indignada, a lo que Nadia, entre lágrimas, le contestó “Si, tiene razón pero me ganó mi forma de ser”.

Ahí, ya definitivamente vulnerable, dijo que se equivocó al poner a sus hijas al mismo nivel que sus amigos. También afirmó que durante su estadía en la casa no habló de sus hijas “para no exponerlas”.

Para descomprimir le preguntaron sobre el supuesto romance con Maradona, que negó pero se ocupó de aclarar “Si así fuera me sentiría orgullosa”. Además adelantó que Diego Leonardi sería el ganador de esta edición de Gran Hermano, “Se lo merece”.

Finalmente se especuló sobre su posible reingreso a la casa -si Sebastián persiste en su decisión de abandonar el juego, alguno de los expulsados podría entrar- y para aflojar con el dramatismo y a tono con el perfil de la expulsada un panelista, entre risas, concluyó “Si hubieras tenido un accidente esta noche y pedían dadores de sangre, nadie te la habría dado”.

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