Tras 11 años de espera, Diego Mesaglio recibió la noticia que puede cambiarle la vida
El actor contó en vivo la emoción de saber que será trasplantado tras casi una década en lista de espera y recordó el largo calvario que atravesó desde su accidente.
Diego Mesaglio atraviesa uno de los momentos más movilizantes de su vida. A once años del accidente doméstico que le provocó la pérdida de visión en su ojo izquierdo, el actor recibió finalmente la confirmación que esperaba desde hacía casi una década: será sometido a un trasplante de córnea. La noticia llegó de manera inesperada y fue compartida en vivo durante una emisión del programa de streaming Modo Zapping, donde no pudo ocultar la emoción.
Mesaglio, recordado por su paso en ficciones como Chiquititas y Rebelde Way, relató con crudeza y también con su característico humor cómo fue el llamado del Hospital de Clínicas que marcó un antes y un después. “Hola, ¿Mesaglio Diego? Sí, tenemos tu córnea”, recordó entre risas nerviosas, comparando la situación con una llamada cotidiana, aunque cargada de un peso emocional enorme.
Sin embargo, detrás de la anécdota liviana se escondía la magnitud de una espera que se extendió durante nueve años. En diálogo con los conductores Dany Martins y Carolina Ibarra, el actor reflexionó sobre lo impactante que resulta la naturalidad con la que el personal médico comunica este tipo de noticias, absolutamente trascendentales para quienes están del otro lado del teléfono.
Incluso contó que su reacción inicial fue poner en palabras todo ese tiempo acumulado: “¿Sabés que estás hablando con una persona que hace nueve años está esperando este llamado?”, le dijo a quien lo contactó.
Diego Mesaglio y el momento en el que perdió la visión de un ojo
El origen de esta historia se remonta a 2014, cuando un accidente doméstico cambió por completo su cotidianeidad. Una botella de alcohol mal ubicada se cayó y el líquido ingresó directamente en su ojo izquierdo. Aunque fue atendido de urgencia, una serie de errores médicos agravaron el cuadro. Según contó en distintas entrevistas, no le realizaron un lavado adecuado y luego le indicaron un colirio anestésico sin las precisiones necesarias.
El dolor lo llevó a usarlo de manera excesiva, vaciando el envase en pocas horas, cuando en realidad debía aplicarse una gota cada doce horas. La combinación del alcohol residual y el abuso de anestesia terminó quemándole la córnea. Desde entonces comenzó un extenso peregrinar médico en el Hospital de Clínicas, donde fue sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas en un intento por salvar el ojo. A lo largo del proceso, su visión fue deteriorándose progresivamente hasta casi desaparecer.
El momento más crítico llegó tras siete cirugías, cuando sufrió una infección extremadamente grave. Según explicó, se trató de una de las más peligrosas que puede afectar al ser humano, ya que el virus puede propagarse rápidamente hacia el cerebro. Durante seis meses, el objetivo principal de los médicos fue erradicar la infección, dejando de lado cualquier expectativa de recuperación visual.
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