Una carrera entre la genialidad y los excesos
Hace un mes suspendió una gira después de que la abuchearan porque estaba demasiado borracha para cantar.
"Quisieron hacerme ir a rehabilitación, pero no, no, no...", cantaba Amy Jade Winehouse en su tema "Rehab", el primero que la catapultó a la fama mundial en 2006. La inglesa de 27 años se convirtió en una de las voces más populares del pop con su alto peinado, su exceso de maquillaje y el coqueteo que su gangosa voz hacía con el jazz y el soul.
El estilo de la morocha llamó la atención de modistos de renombre, como Karl Lagerfeld, quien se inspiró en ella para una colección. Y su particular timbre de voz le permitió hacer versiones impecables de clásicos como "Cupid", de Sam Cooke en ska, o "To know him is to love him" en acústico de Phil Spector. Hasta grabó un tema de Lesley Gore, "It's my party", con la producción de Quincy Jones.
Pero todo lo que Winehouse ganaba por un lado lo perdía por otro: en 2008 se difundió un video donde ella estaría fumando crack durante un show, y el año anterior fue arrestada junto a Fielder - Civil por fumar marihuana en un hotel de Noruega. Además, en 2007 fue hospitalizada por consumir heroína, éxtasis, cocaína, ketamina y alcohol. La cantante sufría problemas de alimentación y piel, además de un efisema pulmonar.
Winehouse estaba trabajando en su nuevo disco a la vez que tenía pautados una serie de shows por toda Europa, un viaje que suspendió después de que la audiencia la abucheara en un recital en Belgrado, Serbia, porque estaba demasiado borracha para actuar.Su última aprición pública fue en el Festival iTunes, donde acompañó a su ahijada musical, Dionne Bromfield.
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