Una noche de emociones intensas para Evangelina Anderson en la cocina de MasterChef
La modelo atravesó una jornada cargada de ternura, humor y momentos sensibles mientras cocinaba junto a sus hijos en una prueba que puso a prueba su temple y habilidades.
La última gala de MasterChef Celebrity dejó una estampa difícil de olvidar para Evangelina Anderson, quien atravesó una velada repleta de gestos afectuosos, comentarios inesperados de sus hijos y la complicidad de sus compañeros. En una jornada dedicada a cocinar con los más pequeños de la familia, la modelo vivió un recorrido emocional que osciló entre la risa y las lágrimas, en una de las entregas más humanas de la competencia culinaria.
El clima tierno del comienzo se instaló cuando Wanda Nara, anfitriona del ciclo, recibió a los niños que acompañarían a los famosos. Entre ellos, la pequeña Emma acaparó la atención al revelar el apodo con el que su madre la llama desde siempre: “Abrojito”, una elección que Anderson explicó con nostalgia al contar que desde bebé se pegaba a ella como un abrojo, un gesto que, según confesó, continúa hasta hoy.
El momento humorístico de la noche llegó cuando Wanda interrogó a Bastian sobre si su madre cocinaba en casa, y el joven, sin filtro, lanzó una verdad que generó carcajadas en el estudio: “Solo cocina acá, en mi casa no cocina nunca”. La sinceridad del adolescente provocó la reacción divertida de Damián Betular, quien celebró esa espontaneidad.
Sin embargo, la prueba planteada no dejaba demasiado margen para las bromas: cada participante debía elaborar un plato con los ingredientes que sus hijos habían seleccionado en el mercado, y en el caso de Eva, el desafío resultó doble. La modelo debió manipular pollo, algo que la incomoda profundamente debido a que es vegetariana desde su nacimiento.
La Joaqui, compañera de competencia, se acercó para ayudarla a cortar la carne, advirtiéndole que no mirara para evitarle la impresión que le generaba escuchar crujir los huesos. A lo largo del programa, también se recordó la revelación que Eva había hecho semanas atrás, cuando sorprendió a todos al explicar que jamás probó ningún tipo de carne. Ese dato volvió a cobrar protagonismo, especialmente por las reacciones incrédulas de sus compañeros, que otra vez se viralizaron en redes.
Con el tiempo corriendo, Anderson logró completar su plato y, una vez libre, aprovechó el momento para brindar con Wanda en un gesto de celebración por el amor que comparten con sus hijos. Al presentar su preparación ante el jurado, recibió observaciones diversas, aunque Nara destacó que a Bastian le encantó el arroz “cremosito”. El punto más emotivo llegó cuando la conductora le mencionó el tatuaje que su hijo mayor se hizo en honor a ella, provocando que la modelo rompiera en llanto.
Entre palabras entrecortadas reconoció cuánto la conmovió aquel gesto, describiendo el amor por sus hijos como algo que la desborda. Detrás de cámara, ya más serena, admitió que le incomoda mostrarse llorando, pero que esa noche la sensibilidad pudo más que cualquier intento de contenerse.







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