VÍDEO: así fue el show completo de Bad Bunny en el Super Bowl
El cantante brilló en el show de medio tiempo honrando a los países de América y se volvió viral a nivel mundial. Los detalles y el show completo.
El calendario de la cultura pop tiene hitos inamovibles, pero lo ocurrido este domingo en el Levi’s Stadium de San Francisco trascendió la agenda habitual. En el marco de la final de la NFL entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, Bad Bunny no solo ofreció el tradicional show de medio tiempo; el artista puertorriqueño transformó el evento deportivo más visto del planeta en un manifiesto de unidad e identidad latina, enviando un mensaje contundente en un contexto político marcado por discursos de ultraderecha y tensiones migratorias.
Consagrado recientemente con el Grammy a Álbum del Año por “DeBí TiRAR MáS FOTos” —el primer disco íntegramente en español en obtener dicho galardón—, el "Conejo Malo" cumplió su promesa de que "el mundo va a bailar". Ante más de 100 millones de espectadores, el músico desplegó una puesta en escena que replicó la estética de su isla, convirtiendo el campo de juego en una vecindad con barbería, licorería y su emblemática "casita".
La narrativa del show estuvo profundamente anclada en la herencia caribeña. El escenario incluyó una réplica de un campo de cañas de azúcar con bailarines que evocaban el trabajo rural, simbolizando la resistencia de las comunidades antillanas. En este entorno, Bad Bunny recorrió éxitos como “Tití Me Preguntó”, “Yo Perreo Sola”, “Eoo”, “Voy a Llevarte Pa PR” y “Mónaco”, mientras celebridades como Pedro Pascal, Karol G y Jessica Alba celebraban desde los márgenes de la pista.
El espectáculo alcanzó momentos de alta teatralidad con invitados de lujo. Lady Gaga sorprendió al interpretar una versión salsa de su hit “Die With a Smile” en medio de una boda real celebrada sobre el césped, para luego bailar junto a Benito al ritmo de “Baile Inolvidable”. El cierre de este bloque lo selló Ricky Martin, con quien interpretó “Lo que le pasó a Hawái”, reafirmando que Puerto Rico no era solo un decorado, sino un sujeto cultural protagónico.
Aunque muchos esperaban ataques directos al clima político actual, Bad Bunny optó por una poética de la reflexión. En un momento conmovedor, se proyectó un video del artista ofreciendo su premio Grammy a un niño, gesto que muchos vincularon con la vulnerabilidad de la infancia migrante. Sin embargo, el clímax llegó con el cierre del show. Tras pronunciar la frase “God bless America”, el músico procedió a nombrar a todos los países del continente, desde el norte hasta el sur, mientras se encendía un mensaje gigante: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Este acto final funcionó como una respuesta elegante y poderosa a los sectores conservadores, recordando que "América" no es una nación, sino un continente diverso. Con ritmos de merengue y reggaetón, Bad Bunny demostró que la cultura latina no solo migra y trabaja, sino que también lidera la narrativa global, bendiciendo a una América entera que, por encima de todo, elige seguir bailando.
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