Yeon Sang-ho vuelve a los zombis con "Zona Cero": "Deben representar los miedos de cada época"

Espectáculos

El director surcoreano regresa al género con infectados capaces de aprender y actuar colectivamente. En diálogo en exclusiva explicó por qué sus zombis también cambiaron con la sociedad.

Diez años después de "Train to Busan", Yeon Sang-ho vuelve a enfrentarse a los zombis. Pero ni el mundo es el mismo ni tampoco lo son sus criaturas. Desde este jueves 3 de septiembre se encuentra en los cines argentinos "Zona Cero", su nueva película, que comienza cuando un virus de rápida mutación se desata durante una conferencia de biotecnología.

El edificio queda completamente aislado y los sobrevivientes descubren rápidamente que no están encerrados con infectados tradicionales: estos pueden aprender, organizarse y evolucionar juntos.

Y para Yeon hay una explicación detrás de ese cambio. “Una de las mejores características del cine de zombis es que permite representar los miedos latentes que tiene una sociedad”, explicó el director durante nuestra charla.

Para Yeon, la sociedad que conocía cuando hizo Train to Busan no es la misma desde la que pensó Zona Cero. Y por eso sus zombis tampoco podían ser iguales.

De “Train to Busan” a los zombis de la inteligencia colectiva

En 2016, el director encerraba a sus protagonistas dentro de un tren mientras Corea del Sur era arrasada por un brote. Detrás de la violencia y la supervivencia aparecían el individualismo, la competencia y las decisiones que cada personaje tomaba cuando salvar al otro podía significar poner en riesgo su propia vida.

Zona Cero mira hacia otro lado: “La sociedad que experimenté en Train to Busan y la sociedad de Zona Cero son diferentes, por eso creo que esta diferencia surgió naturalmente”, explicó Yeon.

Esta vez aparecen otros miedos: la inteligencia colectiva, el intercambio constante de información y, especialmente, la inteligencia artificial.

Yeon contó que siguió de cerca la evolución de la IA y que, en sus comienzos, le llamaban la atención sus errores. Eran fallas extrañas, incluso graciosas, que permitían reconocer rápidamente que detrás de una respuesta no había una persona.

“Con el paso del tiempo vi cómo se desarrollaba hasta alcanzar en un instante un nivel muy parecido al humano. Eso se convirtió en uno de los motivos para crear a los zombis de Zona Cero”, explicó.

Sus infectados ya no funcionan solamente como una multitud que corre detrás de una víctima. Comparten información y actúan como partes de algo mayor.

Para llevar esa idea al cuerpo, el director trabajó con distintos grupos de danza contemporánea. La indicación fue que no se movieran todos de la misma manera.

Quería que fueran como los dedos de una mano tocando un piano, cada uno hace algo diferente, pero todos forman parte de una misma acción.

Entre ambas películas, además, ocurrió una pandemia: “En Train to Busan, tanto dentro como fuera del tren todo está infectado. En Zona Cero existe una confrontación entre el edificio aislado y el mundo exterior que todavía no fue infectado”, señaló. Para Yeon, esa diferencia también puede entenderse como una consecuencia de aquello que el mundo vivió después de su película de 2016.

Una película de zombis que no empezó como una película de zombis

Curiosamente, Yeon Sang-ho no volvió al género porque quisiera hacer otra película de infectados.

La idea apareció después de trabajar junto al guionista Choi Gyu-seok en Hellbound. Tras finalizar la segunda temporada de la serie comenzaron a hablar sobre los peligros de determinados comportamientos colectivos.

“Nos preguntamos si había algo más que pudiéramos contar sobre la colectividad”, recordó.

Recién después apareció el zombi.

La pregunta fue sencilla: ¿podían representar esa idea utilizando nuevamente el género?

También cambió la forma de generar suspenso. Si Train to Busan encontraba buena parte de su tensión en el choque entre zombis relativamente clásicos y un espacio tan particular como un tren en movimiento, esta vez Yeon quiso concentrarse directamente en las criaturas.

Los infectados cambian y con ellos cambian también las reglas que los protagonistas creían conocer.

“Pensé en hacer una película donde las características de los propios zombis fueran creando un suspenso que se modificara constantemente”, explicó.

Y eso se siente durante buena parte de la película. Cada vez que los sobrevivientes parecen entender qué tienen enfrente, aparece una nueva capacidad que obliga a replantear la forma de escapar.

El regreso de Yeon Sang-ho al género

Zona Cero funciona especialmente bien cuando explota esa incertidumbre.

La película recupera la sensación de encierro y desesperación que Yeon maneja tan bien, pero evita repetir simplemente la fórmula de Train to Busan. Sus nuevas criaturas tienen algo bastante más inquietante que la velocidad: aprenden.

El edificio también ayuda. Pasillos, escaleras, oficinas y diferentes pisos permiten que las reglas cambien sin necesidad de abandonar el mismo escenario. Por momentos la cantidad de ideas que la película quiere poner en juego compite con el propio ritmo del thriller, pero cuando se concentra en la supervivencia vuelve a aparecer ese Yeon capaz de generar angustia con muy pocos elementos.

Y sí, hay algo inevitable al verla diez años después de Train to Busan: volver a sentir esa tensión frente a personajes que no saben qué hay detrás de la próxima puerta.

Pero Yeon tiene una regla que explica por qué no parece interesado en hacer exactamente la misma película otra vez.

Desde que George A. Romero convirtió al zombi en una representación de los temores de su tiempo, el director surcoreano cree que esa relación con el presente es lo que mantiene vivo al género.

“Los miedos latentes cambian a medida que cambia la época y, por eso, la forma de los zombis también tiene que cambiar”, explicó.

Para Yeon, incluso una película de género que presenta situaciones completamente irreales necesita partir de algo reconocible.

“Cuando hago una película creo que tiene que contener los miedos reales de nuestra sociedad. Incluso desde el entretenimiento, eso permite hacer una película mucho más interesante”.

Cuando le pedimos que definiera Zona Cero en pocas palabras, Yeon habló de “una película de experiencia con zombis de inteligencia colectiva”.

Zona Cero ya se encuentra en los cines argentinos.

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