Zulma Lobato implora ayuda tras ser desalojada: "Si pierdo a la perra, termino con mi vida"
La mediática se encuentra alojada en la casa de Jazmín La Cuerpo. Pidió a la gente que le done dinero para poder alquilar un espacio y tener a su perra.
Nuevamente, hay una triste noticia sobre Zulma Lobato. Quien supo ser una mediática exitosa durante su paso por el programa de Marcelo Tinelli hoy se encuentra sin techo y sin dinero para alimentarse. Por eso, decidió grabar un video para difundir en redes sociales e implorar la ayuda de la gente.
"Lamentablemente, le tengo que decir al público que me desalojaron, estoy en la calle y perdí todo, o sea, ahora estoy en la casa de mi amiga, de Jazmín La Cuerpo, y bueno, quiero ver si puedo vivir cerca de ella en Guernica", comenzó indicando, con una apariencia muy distinta a la que solía tener en televisión.
Y añadió: "Necesito la ayuda de los medios, que me hagan notas, a ver si la gente deposita en mi alias y puedo conseguir una habitación para tener todas mis cosas, porque yo no quisiera deprenderme de la perrita", continuó.
Y sumó sobre su mayor drama: "Si yo tengo que ir a un geriátrico, a la perra la tengo que dar en adopción, y yo a la perra hace 13 años que la tengo, yo si pierdo a la perra, termino con mi vida, porque es mi pasión, es como una hija, es como una hija, y si yo tengo que dejarla, termina mi vida".
El ascenso y descenso mediático de Zulma Lobato
Antes de ser famosa, Zulma había trabajado durante décadas como extra de televisión y figurante en el Teatro Colón, intentando hacerse un lugar en el mundo artístico. Sin embargo, su vida cambió drásticamente en 2009. Su salto a la fama se dio en el programa Hechos y Protagonistas, conducido por Anabela Ascar en el canal Crónica TV.
Pero la "consagración" llegó tras su arribo al programa de Marcelo Tinelli, donde exigía que la llamaran "Zulma de Tinelli". Durante ese año dorado, realizó giras por todo el país, llenó boliches de la comunidad LGBT y locales nocturnos, viajó en avión contratada para eventos y cobraba sumas importantes por sus apariciones.
Para ella, tras años de marginalidad, significaba haber alcanzado finalmente el estatus de "estrella".
El ascenso de Zulma no estuvo exento de violencia simbólica. El formato televisivo de la época no la trataba como a una artista, sino como a un objeto de burla.
El punto de quiebre de este consumo irónico ocurrió en 2011, cuando Zulma sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) en vivo en los estudios de Crónica TV. En lugar de cortar la transmisión para asistirla de inmediato, las cámaras continuaron encendidas registrando su descompensación.
Años más tarde, la justicia argentina fallaría a favor de Zulma, condenando al canal por daños, perjuicios y violación de la intimidad, argumentando que se priorizó el rating por sobre la salud y la dignidad de una persona.
Como suele ocurrir con los fenómenos mediáticos efímeros, la pantalla chica se cansó del personaje y le dio la espalda. Sin propuestas laborales fijas y habiendo gastado rápidamente sus ingresos en subsistir (y en costear su transición de género), comenzó su declive.
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