En el Día Internacional de la Cerveza, la vuelta al mundo en una pinta
El primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza. Nada mejor que un repaso por el mapa cervecero para festejar la ocasión.

Por Antonia Cossio
Una de las cosas más lindas que tiene viajar es probar la gastronomía de otros países para conocer más la tradición local, y para los amantes de la cerveza tambien es un gusto en sí mismo volverse con latas y porrones (vacíos o llenos) en la valija. Y el Día Internacional de la Cerveza es una excusa perfecta para mirar para afuera al llegar al bar.
"En la Argentina hay poca cultura cervecera. Empezó en los noventas con Antares, ahí empezó a conocerse la jerga. La cerveza tiene que competir con el malbec. ¿Cómo decís en un asado 'sacá el vino y poné una trippel que es pesada y tiene mucha graduación alcohólica'?", señaló.
Justamente esas cervezas son para los amantes del elixir que quieren darse un gusto en calidad y no cantidad. "Mucha de esa birra empalaga. No son para refrescar, es más, se disfruta a temperatura ambiente", señaló Papagno.
El paladar argentino prefiere el amargor de la IPA (Indian Pale Ale, con mucho sabor a lúpulo), pero más que nada las birras refrescantes, livianas, de las que se puede tomar una cantidad generosa sin que caigan pesadas al margen del nivel de resaca que traerán.
La chilena Kunstmann, por ejemplo, empezó siendo una cerveza artesanal con una fuerte impronta patagónica y ahora llega al país industrializada con sus variantes Gran Torobayo, de color ámbar rojizo oscuro y 7,5 de grado alcohólico, la ambarina Torobayo de 5 grados, la Bock café oscuro de 5,3 y la rubia Andwanter de 5,8.
Las cervezas más populares en la Distritbuidora Odín, en cambio, son la irlandesa Guinness (una favorita de la casa), la Chimay rubia, roja o negra, la belga Delirium Tremens, la 1906 (una tostada premium de Estrella de Galicia) y la Oranjeboom de 5, 85, y 12 grados (existe una de 16, pero decidieron no comercializarla por ser demasiado fuerte para el paladar local.
Los precios de porrones, latas, botellas y barriles de 5 litros varían desde los 33 pesos de una Oranjeboom Premium Lager hasta los $680 de un keg de Dab o de Schofferhofer (reto: pronunciar el nombre tres veces en voz alta).
Puede que las cervezas importadas no se conviertan en un gusto habitual para los argentinos por su costo, pero al menos ofrecen una guía invalorable a la hora de aprender más sobre la bebida, o al menos para expandir el paladar y tener punto de comparación.
Temas
Las Más Leídas









Dejá tu comentario