"Malvinas... una cosa que duele”

*Una obra que representa a un soldado estaqueado generó malestar y provocó polémica entre familiares de caídos en el conflicto.
*Los enojadísimos visitantes intentaron tomar un micrófono para expresar su malestar, pero fueron detenidos por la ministra Nilda Garré.
*Los ex soldados platenses defienden la muestra que están haciendo en el Edificio Libertador, porque “muestra verdades documentadas”.

“Los que sufrieron en carne propia la tortura y el estaqueamiento llevan hoy una carga muy profunda.
Malvinas es una cosa que duele”, con esa frase contundente, fue ratificado a minutouno.com el parecer sobre las obras que los ex combatientes platenses presentaron en el Edificio Libertad, invitados por el Ministerio de Defensa de la Nación, y que provocaron una polémica con familiares de caídos en el conflicto, ofendidos por un muñeco que representa a un soldado estaqueado.

Ernesto Alonso, integrante del Centro de Ex-Combatientes de Islas Malvinas (CECIM) La Plata, organizador de la polémica muestra, que fue exhibida sin conflictos en el Centro Cultural Islas Malvinas de esta Ciudad del 2 al 30 de abril, explicó a minutouno.com que el trabajo que desde ayer puede verse en el Edificio Libertador fue realizado por “ex soldados conscriptos, con muchos elementos traídos de la isla en los diferentes viajes que realizamos, que teníamos de la época; está la historia del CECIM, fotos de las manifestaciones en las que participamos, maquetas, cuadros de los combates. Y, además, la representación de un soldado estaqueado”.

La enumeración no es inocente. Porque fue el estaqueamiento fue la representación que despertó el enojo de los militares en actividad y de los familiares de caídos en el conflicto, quienes decidieron retirarse del acto luego de intentar utilizar un micrófono para expresar su malestar, lo que fue impedido por la propia ministra de Defensa, Nilda Garré.

“El muñeco muestra una situación específica”, contó Alonso a quien la polémica no le cae mal, si sirve para abrir un debate que permita “que las Fuerzas Armadas hagan una autocrítica sobre Malvinas, porque muchos de nuestros testimonios como los estaqueamientos y la cobardía son negados”.

Alonso y la mayoría de los integrantes del CECIM formaron parte del Regimiento 7 de Infantería, que participó de la batalla de Monte Longdon, la más sangrienta del conflicto armado que Argentina tuvo con Gran Bretaña. Una batalla iniciada por las fuerzas británicas, que contaba con equipos de visión inflarroja, la noche del 11 de junio de 1982, con una superioridad numérica de 3 a 1. Y que el cine argentino rescató en la película “Iluminados por el fuego”, de Tristan Bauer.

Los ex soldados platenses, nucleados en una organización que sólo admite a ex conscriptos desde que fue fundada, entre los años 1983 y 1984, impulsa “los juicios por delitos de lesa humanidad que cometieron suboficiales y oficiales con la propia tropa, una situación que creo sólo tiene similitudes con lo que ocurría en los ejércitos medievales”, comparó Alonso, quien recordó que “los compañeros de Formosa presentaron la denuncia por 25 casos de soldados estaqueados y la ministra (Garré) separó de su cargo a un jefe del BIM 5”, el capitán de fragata Carlos Bianchi, el primer oficial de alto rango separado de su cargo por torturas durante la Guerra, y “ahora pedimos que ocurra lo mismo con el subjefe del Liceo General San Martín”, el teniente coronel Gustavo Adolfo Malacalza.

En una síntesis del debate al que se animan los ex soldados platenses, Alonso afirmó que “a Malvinas fueron torturadores, gente que estuvo comprometido con la represión, nombres sobran, comenzando por (Alfredo) Astís, (Antonio) Pernía... (Jorge) el Tigre Acosta. Nosotros no teníamos nada que ver con los milicos, sufrimos la cuestión de la dictadura, empezamos a hacer la colimba en el 81. Nos unió el espanto, teníamos 18, 19 años, alguno un poco más, y hoy quisiera que estén con nosotros todos los compañeros de Malvinas, disfrutando de la vida”.

El ex soldado aseguró a minutouno.com que espera que las Fuerzas Armadas “se hagan cargo de los errores que cometieron, porque no podemos poner en el panteón nacional a torturadores como héroes... es un capítulo que no está saldado y no ha concluido”, advirtió.

De todas maneras, Alonso negó que la inclusión del muñeco que representa al soldado estaqueado fuera una provocación y aseguró que “hay falta de discusión democrática. Sabemos que nadie es dueño de la verdad, pero nosotros tenemos una posición, una opinión. Eso sucedió, no es mentira. Hay cosas que no quieren que se sepan, ni se discutan, ni se hagan una cuestión colectiva. Las obras muestran una visión de la guerra, pero con verdades documentadas”.

Alonso aseguró que las Fuerzas Armadas “no estaban preparadas para la defensa de la soberanía nacional” y agradeció la posibilidad de poder exponer las obras de sus compañeros y la historia del CECIM en la sede del Ministerio de Defensa, donde las puertas les habían permanecido cerradas hasta ayer.

“Tal vez el debate tenga que darse ahora, 25 años después, porque quizá la sociedad necesita un proceso para empezar a ver estas cuestiones. Este año hicimos un fuerte trabajo con la reivindicación de la soberanía de Malvinas, no a la guerra, no la dictadura. La guerra es un hecho traumático para la sociedad, y más para los que estuvimos ahí, pero hay que superarlo a través de la discusión. No queremos que la historia sea escrita por quienes tenían las máximas responsabilidades”, agregó.

En opinión de Alonso, la intención de la muestra es “hacer un aporte que creo que es también hacia las propias Fuerzas Armadas, una crítica constructiva y con respeto, pero se ponen como locos. Estamos sorprendidos. Esto pasó. No podemos esconder estas cosas. Será mejor cuanto más se sepa y más se hable”.

Sobre la polémica en el Edificio Libertador, el ex soldado opinó que la protesta fue esbozada “no por familiares de caídos, sino por sus voceros, que se montaron dentro de la comisión de los familiares con una visión de la política general, gente que estuvo comprometida con los alzamientos carapintadas, que aparece defendiendo lo indefendible. Están viniendo un montón de provocadores a la muestra, gente enviada no se por quién para que se censure”.

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