Organizan una fiesta para recuperar su ferrocarril

*Aunque el tren ya no pasa hace 30 años, los vecinos de Bavio creen que una fiesta es lo mejor que pueden hacer para pelear por su retorno.
*Por ahora quieren reemplazarlo con un “microtren” con chasis Mercedes Benz, motor de Fiat Duna, frenos a disco y asientos para 24 personas.

Si quiere protestar, mejor que sea con una fiesta. Esa es la filosofía de los vecinos de una pequeña localidad de 1.700 habitantes, cuyo servicio ferroviario fue tan importante que, pese a haber sido bautizada con el nombre de General Mansilla, los que la conocen la llaman como se llama su estación de tren: Bartolomé Bavio, nombre que recién pudo ser reconocido el último 21 de marzo.

La “Gran Fiesta Artesanal, Deportiva, Artística y Cultural” que se realizará este domingo tiene como objetivo reclamar el regreso del tren, y se realizará con la excusa de los 120 años en que fue habilitada la estación del Ferrocarril, alrededor de la cual transcurrirán todas las actividades.

El pueblo entero se reúne para pasar el día en el predio de la Estación, con actividades que comienzan a las 9 de la mañana con una maratón y se desarrolla hasta la tarde entre carreras de bicicletas por caminos rurales, batucadas, una obra de teatro comunitario y la actuación de los Colorados, un grupo que toca un tributo a Los Chalchaleros.

“No nos gusta usar el término protesta. En realidad nosotros no podemos protestar porque nos ha ido muy bien. Cuando comenzamos a reunirnos pensábamos que estábamos mal, pero nos dimos cuenta que no”, contó Roberto Zungri, vecino de Bavio, y uno de los impulsores de la fiesta para que el tren pueda volver a circular por la zona.

Zungri, uno de los organizadores de la fiesta en su carácter vecino, aunque hace un tiempo que también es Director de Cultura de la Municipalidad de Magdalena, explicó a minutouno.com que el pueblo ya tiene “teléfono, agua corriente, cloaca, gas natural, varias cuadras con asfalto y un importante alumbrado público; porque Bavio siguió creciendo, mientras que a otros pueblos que se encuentran poco más alejados les cuesta mucho”.

Las 20 familias que viven en Julio Arbiti, los 200 habitantes de Payró y los 400 de Vieytes, por ejemplo, todavía tienen la vida un poco más difícil, por lo que la idea de recuperar el tren emociona a todos, pero mientras tanto hay otro proyecto con el que empiezan a soñar, un poco más cercano y que todavía está a prueba.

El microtren fue inventado Talar de Pacheco, pero es en Bavio donde fue recibido con los brazos abiertos, con la idea de que su puesta a punto permita pronto convertir en realidad la unión de las pequeñas localidades. “Está en las vías, los que lo crearon vienen todos los sábados, le cambian piezas lo mueven, pero todavía no funciona”, describió Zungri.

Este nuevo y extraño vehículo tiene chasis Mercedes Benz, motor de Fiat Duna, frenos a disco y asientos para 24 personas, lo que “no es poco” para unir a los vecinos de los pueblos de la zona. De todas maneras, aún es sólo un proyecto.

La fiesta con la que los vecinos lograron construir contención social y con la que luchan para que vuelva a funcionar el ramal, como tantos otros que lo necesitan, bien puede exigirse con una fiesta que rescata la cultura popular, la cultura gastronómica y la cultura del deporte y la cultura del trabajo, con capacidad de autogestión.

La idea es recuperar el ferrocarril fundado en 1887, clausurado en 1978, y que sólo volvió a reabrirse en dos oportunidades: para un transporte de conchilla, en 1980, y para el traslado de tanques de guerra desde Magdalena al sur, durante la Guerra de Malvinas, en 1982.

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