La misión que está planeando la NASA con el cometa 3I/ATLAS
El objeto interestelar mantiene en vilo a la comunidad científica y su análisis está generando algunas sorpresas y discusiones.
La misión que está planeando con el cometa 3I/ATLAS.
El cometa interestelar 3I/Atlas es un objeto que ha desconcertado a la comunidad científica desde su descubrimiento el 1 de julio de 2025. Grupos de investigación han revelado datos sorprendentes sobre este enigmático visitante, reforzando su misterio y la importancia de su estudio para la comprensión del cosmos.
En este contexto, llegó un dato sorprendente sobre el objeto espacial: según un estudio dirigido por el equipo de Matthew Hopkins en la Universidad de Oxford , 3I/Atlas tiene una edad estimada de entre 7.600 millones y 14.000 millones de años, lo que implica que es al menos el doble de antiguo que nuestro sistema solar, que tiene unos 4.600 millones de años.
Su edad tan avanzada convierte a 3I/Atlas en el cometa más antiguo jamás observado. Las observaciones con telescopios avanzados, incluyendo el Telescopio Espacial Hubble, han establecido que el núcleo del 3I/Atlas mide entre 0,32 y 5,6 kilómetros de diámetro. Esta gran incertidumbre se debe a que el núcleo está rodeado por una coma de polvo reflectante que hace que el objeto parezca más grande y brillante de lo que es en realidad.
Sus niveles de actividad son bajos en comparación con otros cometas interestelares como 2I/Borisov, lo que sugiere un núcleo más pequeño, quizás menor a un kilómetro de diámetro. Sin embargo, la sobreestimación inicial llegó a calcular tamaños de hasta 24 kilómetros, aunque tales mediciones se consideran poco probables.
Qué planea la NASA con el cometa 3I/ATLAS
La NASA analiza si la sonda Europa Clipper, lanzada para estudiar la luna helada de Júpiter, podrá cruzar la estela del cometa entre el 30 de octubre y el 6 de noviembre sin alterar su ruta.
Los instrumentos de espectrometría a bordo podrían captar partículas desprendidas de la cola, lo que ofrecería datos inéditos sobre la química de otros sistemas estelares.
Especialistas sostienen que una muestra directa de polvo interestelar permitiría responder preguntas sobre el origen del agua y de los compuestos orgánicos en el cosmos.
El contexto político amenaza la operación porque el cierre parcial del gobierno de Estados Unidos dejó a la NASA con actividades limitadas y sin margen para maniobrar a contrarreloj.
El cometa no podrá verse al ojo humano porque su brillo es demasiado débil y solo telescopios como el Hubble o el James Webb podrán seguir su evolución en tiempo real.
Las primeras mediciones sugieren que el núcleo mide unos 5 kilómetros y su nube gaseosa llega a los 50, con abundancia de agua y polvo en proporciones mayores a las habituales.
Astrónomos creen que su composición apunta a una región helada más allá de la Nube de Oort, lo que convertiría su paso en una ventana a condiciones de formación estelar remotas.
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