Las diferencias entre los huevos blancos y los marrones: cuál conviene comprar
Al momento de elegir huevos, se aconseja prestar atención a su frescura y las condiciones de crianza y alimentación de las gallinas. Todos los detalles.
La tonalidad de la cáscara de huevo no guarda relación con la calidad ni con el valor nutricional del alimento.
Al recorrer la góndola de los supermercados, muchas personas eligen los huevos por el color de su cáscara, convencidas de que esa característica refleja una mejor calidad o un mayor aporte de nutrientes. Sin embargo, esa creencia no tiene respaldo científico.
De acuerdo con especialistas en nutrición y producción avícola, los huevos blancos y marrones ofrecen prácticamente el mismo valor nutricional. La tonalidad de la cáscara depende de la genética de la gallina y no influye en la cantidad de proteínas, vitaminas o minerales que aporta el alimento.
Por qué algunos huevos son blancos y otros marrones
Según especialistas, el color de la cáscara está determinado por la genética de la gallina y varía según la raza. Mientras algunas ponen huevos blancos, otras producen huevos marrones, crema, azules, verdes o incluso con cáscaras moteadas.
Por ese motivo, la tonalidad no guarda relación con la calidad ni con el valor nutricional del alimento, ya que todos pueden ofrecer un aporte muy similar de proteínas, vitaminas y minerales.
Qué tipo de huevo conviene comprar
Como el color de la cáscara no marca diferencias en el contenido nutricional, la elección debería basarse en otros aspectos que sí influyen en la calidad del producto.
- El estado de conservación del producto.
- La fecha de consumo recomendada o de vencimiento.
- Que la cáscara esté limpia, íntegra y sin fisuras.
- El sistema de crianza y la alimentación de las gallinas.
Qué nutrientes aporta un huevo
Según la Escuela de Salud Pública de Harvard, el huevo es un alimento con un importante aporte de nutrientes que cumplen funciones clave en el organismo. Entre los principales se encuentran:
- Proteínas de alto valor biológico.
- Colina, esencial para el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso.
- Colesterol, presente de forma natural en la yema.
- Biotina (vitamina B7), vinculada al metabolismo y al cuidado de la piel y el cabello.
- Vitamina A, necesaria para la visión y el sistema inmunológico.
- Antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, asociados a la salud ocular.
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