Los expertos de la NASA coinciden: cuál es la duración exacta de la siesta para renovar energías

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El estudio, realizado con pilotos, identificó una duración de descanso asociada con una mayor concentración y un mejor estado de alerta.

Dormir una siesta es una costumbre habitual para muchas personas que buscan recuperar energías después del almuerzo o compensar el cansancio acumulado durante la jornada. Sin embargo, la duración del descanso puede influir directamente en cómo nos sentimos al despertar.

Aunque algunas personas prefieren dormir una o dos horas, las siestas prolongadas no siempre representan la mejor alternativa para recuperar la concentración. En determinados casos, pueden provocar una sensación de aturdimiento y hacer que resulte más difícil retomar las actividades.

Una investigación de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) analizó los efectos de los descansos breves sobre el rendimiento y el estado de alerta de pilotos durante sus jornadas laborales.

Los resultados permitieron identificar un tiempo de sueño que se convirtió en una referencia para quienes buscan descansar durante el día sin experimentar una sensación de mayor cansancio al despertar.

Ni una hora, ni dos: cuántos minutos dura la siesta de la NASA y por qué marca la diferencia

De acuerdo con la investigación de la NASA, 26 minutos de sueño fueron suficientes para observar mejoras significativas en el rendimiento y el estado de alerta de los participantes.

El estudio, cuyos resultados se difundieron durante la década de 1990, tenía como objetivo analizar de qué manera un descanso breve podía ayudar a los pilotos a mantenerse atentos durante vuelos prolongados.

Los investigadores observaron que las siestas cortas podían aportar beneficios sin necesidad de dormir durante una o dos horas.

Una de las razones está relacionada con la inercia del sueño, un fenómeno que provoca somnolencia, desorientación o lentitud mental inmediatamente después de despertarse.

Esta sensación puede aparecer cuando una persona interrumpe una etapa de sueño profundo, algo que resulta más probable durante determinados descansos prolongados.

Por eso, las siestas breves suelen recomendarse para quienes necesitan recuperar energía y continuar con sus actividades poco tiempo después.

Sin embargo, los 26 minutos no representan una duración universalmente perfecta para todas las personas. Se trata del tiempo promedio de sueño observado en el estudio, cuyos resultados corresponden a las condiciones específicas de la investigación.

Qué descubrió el estudio de la NASA sobre las siestas de 26 minutos

La investigación analizó el descanso de pilotos que realizaban vuelos prolongados y necesitaban mantener altos niveles de atención durante sus tareas.

En el experimento, algunos participantes tuvieron la posibilidad de descansar durante un período programado de 40 minutos, mientras otros integrantes de la tripulación permanecían a cargo de los controles.

Dentro de ese intervalo, los pilotos que lograron dormir descansaron durante un promedio aproximado de 26 minutos.

Al comparar los resultados con los de quienes no habían dormido, los investigadores identificaron mejoras importantes en diferentes indicadores.

Entre los principales resultados se destacaron:

  • 34% de mejora en el rendimiento: los pilotos que descansaron obtuvieron mejores resultados en las mediciones de desempeño.

  • 54% de mejora en el estado de alerta: quienes durmieron mostraron una mayor capacidad para mantenerse atentos.

  • Menor somnolencia: los participantes que no descansaron experimentaron mayores niveles de sueño hacia el final de los vuelos.

Estos resultados demostraron que una siesta relativamente corta podía tener efectos positivos sobre la atención y el rendimiento, incluso en actividades que requieren una concentración sostenida.

La investigación también permitió comprender que no siempre es necesario dormir durante períodos extensos para obtener beneficios de un descanso diurno.

De todas maneras, los porcentajes corresponden al grupo y las condiciones estudiadas, por lo que no significan que todas las personas experimenten exactamente las mismas mejoras.

Además, una siesta no reemplaza las horas de sueño nocturno necesarias para mantener un descanso saludable.

Consejos para dormir una siesta de 26 minutos

Para aprovechar los beneficios de una siesta corta, no solamente importa cuánto tiempo se duerme, sino también el ambiente elegido y el momento del día en que se realiza el descanso.

Una de las recomendaciones habituales consiste en evitar que la siesta se extienda demasiado, especialmente cuando después es necesario retomar tareas que requieren concentración.

Entre los consejos para mejorar el descanso se encuentran:

  • Mantener la siesta breve: intentar dormir alrededor de 20 a 30 minutos puede ayudar a recuperar energía y reducir la posibilidad de despertarse durante una etapa de sueño profundo.

  • Elegir un ambiente tranquilo: descansar en un espacio silencioso, oscuro y con una temperatura agradable facilita la conciliación del sueño.

  • Utilizar una alarma: programar el despertar permite evitar que el descanso se prolongue más de lo previsto.

  • Evitar las siestas demasiado tarde: dormir cerca del horario nocturno puede dificultar conciliar el sueño por la noche.

  • Considerar el consumo de café: algunas personas toman café antes de una siesta breve para aprovechar el efecto posterior de la cafeína, aunque esta estrategia no es adecuada para todos y puede interferir con el descanso nocturno.

También es importante contemplar el tiempo que cada persona necesita para quedarse dormida. Por ejemplo, si alguien tarda aproximadamente seis minutos en conciliar el sueño, puede programar una alarma de unos 32 minutos para intentar alcanzar 26 minutos de descanso efectivo.

No obstante, el tiempo necesario para dormirse varía entre personas, por lo que esa cuenta es solamente orientativa.

La principal conclusión del estudio de la NASA es que un descanso breve puede ser una herramienta útil para mejorar la atención y combatir temporalmente la somnolencia.

Así, una siesta de aproximadamente 26 minutos aparece como una alternativa para renovar energías durante el día, siempre que se acompañe de hábitos de sueño adecuados y no se utilice como sustituto del descanso nocturno.

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