Muertes calcadas

Los crímenes de Nicolás Pacheco y Diego Bogado no sólo tienen una pasión de fondo: clubes de fútbol. Detrás se esconde un mundo oscuro que va por todo: el de los barras.

Escribe Mauro Szeta

Otra vez una muerte vinculada al fútbol. Esta vez en la cancha de Vélez. Otra vez la historia empezó con la versión de un accidente, o de un caso de sobredosis. Otra vez, en realidad,  se trataba de una muerte violenta. Los casos parecen calcados.

Las muertes de Nicolás Pacheco en la pileta de Racing, y de Diego Bogado en la cancha de Vélez, empezaron como casos no criminales, y con el correr de las horas se convirtieron en crímenes a golpes.

En el caso de Pacheco, se ordenó la detención de cinco sospechosos, entre ellos un boxeador, el titular de la murga del club y hasta un vigilador privado. Todos dieron una versión similar. Todos argumentaron que Nicolás había muerto en un accidente y que ellos lo habían encontrado ya sin vida en la pileta. Por la autopsia y por la declaración de una testigo, el fiscal y el juez concluyeron que a Pacheco lo habían asesinado, y que los criminales eran las personas que estaban con él en el asado previo.

El móvil todavía no pudo probarse. Se dijo de todo. Se dijo que Pacheco había denunciado a barras de Racing porque estaban "prendidos" en el pase de los futbolistas. Se dijo también que la víctima en su condición de periodista partidario había conseguido la foto de barras en un crucero, y que por esto lo habían matado. No se pudo probar. Lo último que se dijo es que el crimen fue la pelea por una mujer.

De Pacheco pasamos a Bogado en forma simultánea. Cuando todavía la justicia no había indagado a los sospechosos del tema Racing, Bogado apareció muerto debajo de la tribuna Este del Amalfitani.

También se dijo de todo. Se habló de una muerte natural, se habló de cocaína y también de una práctica sexual al momento de la muerte. En este caso la autopsia también dio vuelta la historia. Bogado murió por un golpe que le terminó perforando la pleura y lo terminó matando. Su propia familia admitió que integraba un sector de la barra de Vélez.

Constatado el presunto homicidio, se empezó a buscar el posible móvil. En el mundo de los barras, se sabe que todo se mueve por la plata que dejan los negocios que circundan el juego de la pelota.
Los barras son dueños de todo lo extra. Manejan los puestos de choripán, los estacionamientos, y algunas otras prebendas. La muerte de Bogado se da justo cuando los barras empiezan a entusiasmarse, y mucho, con un negocio que les puede dejar buenos dividendos: la pelea de Maravilla Martínez en el estadio de Liniers. Y como si fuera poco, la barra de Boca está involucrada en el asesinato de un vecino en una insólita disputa por un perro. Ahí los violentos contaron con protección incluso de un policía.

Los barras demostraron estar dispuestos a todo para zafar de la ley, y ya empezaron con algo que puede darles resultado: amenazar a los testigos para que todo quede en la nada.

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