El ultimátum narco

La historia de Diego Filo, el argentino que prometió blanquear plata de traficantes colombianos y se la robó. Secuestro, tortura y hostigamiento judicial.

Escribe Mauro Szeta

La frase parece tener hoy más valor que nunca. "Los narcos llegaron para quedarse. Por el efecto cucaracha los corren de México y Colombia y buscan el sur de América para instalarse". La definición tan tajante fue del cónsul mexicano en Argentina en 2008. En esa época  se había consumado el triple crimen de General Rodríguez, donde Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián  Ferrón fueron ejecutados de 15 balazos por meter sus narices en el negocio de la efedrina.

Ese precursor químico era buscado con desesperación por narcotraficantes mexicanos que habían llegado al país para elaborar drogas sintéticas que tenían como destino el mercado de consumo norteamericano. Cinco años después esta crónica de narcos, dinero sucio, traiciones y mafias organizadas sigue funcionando igual. Cambian los apellidos, las prácticas son las mismas.

En lugar de Forza, hoy tenemos que hablar de Diego Filo. A este joven, hijo de un padre empresario, los narcos se la tienen jurada. La historia es así. Filo tuvo un amorío con una colombiana de 60 años. Esta mujer es la suegra de un narco colombiano detenido en Buenos Aires. La maruja, la mujer en cuestión, le pidió a su amante Filo que la ayude a blanquear mucha plata, plata sucia. Parece que Filo nunca hizo la tarea, y se quedó con la plata, mucha plata. Se habla de 5.000.000 de dólares, aunque Filo sólo reconoce una deuda de medio millón.

Los narcos le demostraron que la cosa iba en serio. Lo tuvieron secuestrado más de un día. Lo molieron a trompadas. Casi secuestran a su mamá para garantizarse el pago de la deuda. Como corolario de todo, le hicieron un ultimátum: "Junta la plata o te matamos". Y en eso debe andar Filo mientras esta crónica llega a su fin.

Pero claro la plata fácil trae varios dolores de cabeza. De secuestrado, Filo pasó a investigado. Ahora la Justicia intenta probar cuánta plata sucia blanqueó evadiendo toda clase de control tributario. Ahí está Filo con la soga al cuello. Ahí están los narcos, moviéndose con impunidad asombrosa. Eso, sin dudas es grave, crítico, y tan común que ya ni sorprende.

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