Alberto II de Mónaco y Charlene ya se casaron por civil

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El enlace se celebró en la sala del trono del Palacio y luego los novios saludaron a sus súbditos. En la recepción se sirvieron platos típicos mediterráneos y sudafricanos.

EFE
Por EFE

Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock celebraron este viernes su boda civil, una ceremonia seguida atentamente por todos los monegascos, que celebraron especialmente el momento en el que la pareja salió a saludar desde el Palacio y se besó ante una oleada de aplausos.


 


La boda duró apenas quince minutos y fue oficiada por el presidente del Consejo de Estado, Philippe Narmino, que les expresó en francés, lengua oficial del Principado, su alegría por unirles en matrimonio.


 


Unas ochenta personas, incluidas sus respectivas familias y las autoridades del Principado, fueron testigos directos del enlace, pero más de 3.000 personas esperaban al ya matrimonio en la plaza del Palacio, vestidos también de fiesta.


 


La novia -con el pelo recogido, falda larga y chaqueta- iba vestida, según fuentes de Palacio, con un traje diseñado por ella misma, pese a que en un primer momento se informó de que era de Chanel.


 





Esta casa francesa sí fue la escogida por la princesa Carolina y su hija Carlota, cuya elegancia explicó una vez más por qué acaparan todos los flashes en las recepciones oficiales.


 


Cincuenta y cinco años después de que el príncipe Rainiero III y la desde entonces princesa Gracia se casaran, con esta boda se afianza el futuro del Principado y, sin necesidad de nuevos desmentidos, se acalla el rumor que circulaba con fuerza desde hace días sobre un supuesto intento de fuga de la novia a su país natal, Sudáfrica.


 


Al margen de las habladurías, el programa se cumplió hoy al milímetro,y Charlene, convertida en princesa, ejerció a la perfección su nuevo rol de primera dama, estreno en el que contó con la compañía, entre otros, de sus padres y sus dos hermanos.

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