La cantante Amy Winehouse, que batalla contra una adicción a las drogas y el alcohol, decidió regresar a Londres después de tres meses de vacaciones en la isla caribeña de Santa Lucía, en un intento "desesperado" por salvar su matrimonio.
Según informó el periódico inglés The Sun, Amy tomó la decisión tras enterarse que su esposo, el productor de videos Blake Fielder-Civil, abandonó la prisión de Edmundo Hill, en el condado inglés de Suffolk.
El joven, que deberá someterse ahora a un programa de rehabilitación por adicción a las drogas, confirmó que ya ha pedido el divorcio de la cantante y la demandó por adulterio, al conocer que Amy mantuvo un romance con un actor inglés durante su estadía en Santa Lucía.
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"Enterarse que Blake había salido en libertad le trajo muchas emociones a Amy", declaró una fuente allegada a la estrella.
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"Ella siente que fue la última persona en enterarse que había sido puesto en libertad y eso le dolió. Está desesperada por volver a verlo y quiere que las cosas vuelvan a funcionar", agregó.
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Fielder-Civil cumplió 27 meses en prisión por haber intentado sobornar a un dueño de un pub para que no declarara agresiones físicas en su contra.
"Si él puede dejar las drogas y ambos pueden tener una relación limpia y saludable, entonces les deseamos suerte", dijo una amiga de la cantante.
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