"Ángeles de la muerte": algunos de los pacientes tenían el alta
La hija de una de las víctimas de los enfermeros uruguayos aseguró que los detenidos son "locos y asesinos".
La hija de una de las más de 60 víctimas de los enfermeros (más conocidos como los "ángeles de la muerte") que asesinaban a pacientes al parecer terminales, aseguró que no todos estaban en esa situación y que inclusive algunos estaban por tener el alta. El gobierno uruguayo manifestó su pesar por el hecho.
En declaraciones a Radio 10, Gladys Rodríguez contó que su madre fue internada por una convulsión y que cuando estaba por recibir el alta murió al recibir una inyección de aire y morfina.
“A mi mamá la internaron por una convulsión ya que ella era diabética, ya tenía el alta y estaba pronta para venirse para casa y ahí empezó todo, comenzó a largar espuma por la boca, la trataron ahí y murió”, contó la hija de la mujer cuyo caso fue determinante para el avance de la investigación sobre los enfermeros que el domingo fueron procesados por homicidio tras reconocer el crimen de 16 pacientes.
La mujer aseguró que su madre no era un enfermo terminal, al tiempo que calificó a los acusados como locos y asesinos.
“Cómo pueden tomar gente que no es competente para que atienda a gente enferma”, señaló Rodríguez.
La morfina que se le dio a varios de los pacientes fallecidos es la que se utiliza habitualmente en los centros asistenciales para disminuir el dolor de los internados.
La sustancia es diluída en suero y se administra en una cantidad que el médico responsable dispone de acuerdo con el peso del paciente.
Sin embargo, suministrada en cantidades abundantes, la morfina produce una depresión del centro respiratorio del paciente provocando un paro cardiorrespiratorio.
En el caso de la inyección de aire, la burbuja suministrada por vía central circula a través del torrente sanguíneo actuando como un tapón que impide el normal flujo de la sangre.
Si llega al cerebro, provoca una aeroembolia y si va al corazón, un paro cardíaco.
El gobierno de Uruguay mostró su pesar y su sorpresa por la muerte de los pacientes en unidades de cuidados intensivos de los hospitales de Montevideo.
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y el de Salud, Jorge Venegas, calificaron el hecho como muy doloroso y transmitieron su consternación por lo sucedido.
Bonomi precisó que la investigación comenzó a partir de una denuncia anónima realizada el 2 de enero y que los acusados trabajaban cada uno por su lado, por lo que no tenían conocimiento entre sí.
Los enfermeros procesados, de 49 y 36 años, y con una larga trayectoria laboral, cometieron los crímenes en la unidad cardiológica del Hospital Maciel, estatal, y en la unidad de cuidados intensivos de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, mutual de capital privado.
Según el juez Rolando Vomero, los dos enfermeros admitieron en su declaración "que a muchas personas les habían suministrado medicación para que fallecieran".
Uno de los acusados "aplicaba morfina" a las víctimas y otro "aire por vía central" lo que "ocasionaba la muerte en pocos minutos", detalló el magistrado.
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