Avanza la extrema derecha en Europa tras las elecciones para el Parlamento Europeo
Francia, donde ganó Marine Le Pen, calificó de "sismo político". La candidata del Frente Nacional propone abandonar el euro y limitar poderes de la Unión Europea.
Quizás el mayor ganador del superdomingo electoral fue el Frente Nacional (FN) francés de Marine Le Pen, que con su discurso a favor de que Francia abandone el euro ganó los comicios con un 26% de los votos, en su primera victoria a nivel nacional y humillando a los partidos tradicionales conservador y socialista.
El candidato a la presidencia de la Comisión Europea y presidente de la Eurocámara saliente, el socialista alemán Martin Schulz, señaló que el resultado obtenido por Le Pen supone que esta jornada "es un mal día para la UE".
El otro gran triunfo de la extrema derecha fue el del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), del líder Nigel Farage, una agrupación británica anti UE que también se encaminaba a lograr
su primera victoria en una elección nacional con un 31% de los votos o 22 de los 73 escaños reservados al país.
Escrutados 9 de 11 distritos -todavía faltaba Londres- seguían de cerca al UKIP los conservadores del primer ministro David Cameron con el 25% (16 escaños) y el opositor Partido Laborista con el 23% (14 escaños).
Además de en Francia y Reino Unido, también avanzaron las fuerzas euroescépticas en Dinamarca, Austria y hasta en Alemania.
Este lunes fueron a las urnas votantes en 21 de los 28 países del bloque, mientras que los otros siete sufragaron a lo largo de cuatro días a partir del jueves pasado, cuando el Reino Unido y Holanda dieron el puntapié inicial a un mega proceso electoral para el que estaban habilitados más de 400 millones de personas.
Los resultados, que se conocerán por completo recién el martes , determinarán los futuros líderes y las políticas comunitarias en cuestiones que van desde el control de fronteras y la inmigración hasta acuerdos de libre comercio con otros países o bloques regionales, entre otras.
Pese al avance de los euroescépticos, los partidos tradicionales proeuropeos fueron los que obtuvieron más bancas y seguirán siendo los grupos más numerosos en el Parlamento Europeo, según proyecciones presentadas por la propia eurocámara.
El conservador Partido Popular Europeo (PPE) fue el ganador y se convertirá en la primera fuerza con 211 escaños, aunque bajando respecto de los 274 que tenía. Por detrás se ubicó la Alianza de los Socialistas y Demócratas europeos (S&D), que será el segundo grupo con más presencia, con 193 escaños.
La Izquierda Unitaria Europea (GUE) tendrá 45 escaños frente a los 35 con los que contaba hasta ahora, en parte gracias a la gran victoria del partido izquierdista y antiajuste Syriza en Grecia, que formará parte de ese grupo parlamentario.
Además de en Grecia, los partidos de izquierda ganaron en Rumania, Portugal, Eslovaquia y Suecia.
En España, el Partido Popular (PP) del presidente Mariano Rajoy ganó los comicios, pero la formación conservadora sufrió un hundimiento electoral junto al Partido Socialista (PSOE) de Alfredo Pérez Rubalcaba, el principal de la oposición.
Los dos formaciones que se alternan en el gobierno de España desde el final de la transición democrática y que han gestionado la crisis económica perdieron juntas cinco millones de votos.
La gran sorpresa en los comicios fue Podemos. La nueva formación de izquierda, heredera del movimiento de los indignados y liderada por el joven profesor universitario Pablo Iglesias, se convirtió en la cuarta fuerza política del país con 1,2 millones de votos y cinco eurodiputados.
Los sondeos también habían pronosticado un descenso de la participación ciudadana en estos comicios. Sin embargo, la participación ciudadana subió aunque sea una décima, hasta 43,1 %, frente al 43% de las elecciones de 2009.
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