Barack Obama pudo celebrar su medio siglo con mayor tranquilidad
Tras cerrar antes de su cumpleaños la extensión de la deuda, hizo de las suyas en una cena a beneficio.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, celebró este jueves su 50 cumpleaños con una agenda más relajada de lo habitual y la sensación de calma que llega después de la tormenta, la de la crisis de deuda que el país logró capear esta semana.
Es una jornada tranquila, con el único alboroto de su hija Malia que regresó a casa de su campamento de verano para no perderse el cumpleaños de su padre, y contrasta con la multitudinaria fiesta que protagonizó en la ciudad que le vio ganar las elecciones en noviembre de 2008.
La celebración anticipada, en un acto salpicado de humor y actuaciones musicales, sirvió para nutrir de fondos e inspiración a su campaña en un momento en que las encuestas sitúan su popularidad en uno de sus puntos más bajos, en torno al 40 por ciento.
Ante unas 2.400 personas que pagaron hasta 38.500 dólares por asistir a su fiesta de cumpleaños, Obama aseguró que sigue creyendo en el "sí se puede" que repetía hace tres años, aunque cuando llegó a la Casa Blanca "no sabía lo empinado que sería el camino".
"Cuando dije 'un cambio en el que podamos creer', no dije 'un cambio en el que podamos creer mañana, o la semana que viene'. Sabíamos que esto llevaría tiempo, porque tenemos una democracia dura y complicada", reconoció el presidente.
Sobre su cabeza, cada vez más teñida de canas, pesa una complicada recuperación económica, una tasa de desempleo del 9,2 por ciento y muchas promesas pendientes, como el cierre de Guantánamo o la reforma migratoria, algo que recordaron grupos pro-inmigrantes en una protesta cerca de la sala de fiestas en Chicago.
A esa lista se sumó en las últimas semanas la crisis de la deuda, cuyo tardío desenlace llenó de incertidumbres los mercados financieros y volvió a golpear la imagen de Obama, presentado por muchos medios como el gran perdedor del acuerdo entre el Congreso y la Casa Blanca.
"Obviamente, acabamos de pasar una semana extraordinaria en Washington. Sólo que no es el tipo de extraordinario que buscan los estadounidenses", admitió el mandatario en otro acto de recaudación en Chicago.
Aún se desconoce cuál será su regalo de cumpleaños, pero su mujer, Michelle Obama, quiso tener un primer detalle al pedir a sus simpatizantes que firmen una felicitación virtual para el mandatario.
"Cada día veo a Barack tomar decisiones que sabe que afectarán a cada familia estadounidense. Esa no es una tarea fácil para nadie - y es una prueba más de que se está ganando cada una de esas canas", escribió la primera dama en un correo electrónico.
Los nombres y dedicatorias de quienes firmen esa felicitación virtual quedarán plasmados en un libro para el presidente, del que se enviarán copias a todas las oficinas de campaña a lo largo del país con el fin de ampliar sus bases de datos de contacto.
Los cincuenta años de Obama tienen desventajas como perder velocidad y "tardar más en recuperarse en la cancha de básquet", como reconoció él mismo en una entrevista reciente, pero no impiden que sea el quinto presidente más joven que ha tenido el país.
En la clasificación le preceden sólo Theodore Roosevelt (1901-09), John F. Kennedy (1961-63), Bill Clinton (1993-2001) y Ulysses S. Grant (1865-69).
Un tranquilo fin de semana en el retiro presidencial de Camp David pondrá el colofón final al tercer cumpleaños de Obama como presidente, y el segundo que celebra en la Casa Blanca, después de la escapada a Chicago que marcó los festejos del año pasado.
Las Más Leídas





Dejá tu comentario