En medio de los escándalos por abusos sexuales de curas a menores, y las polémicas declaraciones de varios purpurados sobre el tema de las violaciones y la homosexualidad, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia "está herida" por sus "pecados".
"Sé que Malta ama a Cristo y ama a su Iglesia, que es su cuerpo, y sé que, aunque ese cuerpo está herido por nuestros pecados, el Señor ama esta Iglesia, y su Evangelio es la fuerza que purifica y cura", dijo el Pontífice al hablar con los periodistas en el avión a Malta, uno de los muchos países donde se han registrado escándalos de abusos sexuales.
El viaje, marcado por los escándalos de pederastia en la Iglesia que incluso han llegado a salpicar al Papa, tiene como objetivo conmemorar el 1.950 aniversario del naufragio de San Pablo en Malta, un evento que permitió la llegada y expansión del cristianismo a la isla.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ello le dio pie para afirmar que "los naufragios que la vida nos puede deparar pueden ser útiles para nuevas iniciativas de nuestra vida", otra frase en la que los observadores vieron una referencia a esos casos y la necesidad de purificación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En su discurso de bienvenida no hizo referencia alguna a esos casos, aunque el presidente de Malta, George Abela, resaltó el compromiso de la Iglesia para la salvaguardia de los niños y los más vulnerables, "para garantizar que no haya ningún puesto de refugio para aquellos que intentan hacer el mal".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Abela añadió que, por "desgracia", muchos miembros de la Iglesia se olvidan de los valores fundamentales que predica y, por ello, la Iglesia y el Estado tienen que trabajar juntos para adoptar medidas, leyes y mecanismos eficaces para contrarrestar los casos de abusos.
En Malta, según datos de la Iglesia Católica, 45 sacerdotes han sido investigados por abuso de menores. De esos 45 casos, 19 fueron declarados "sin fundamento", mientras que 13 siguen abiertos.
Cuatro sacerdotes fueron sometidos a proceso canónico, declarados culpables y reducidos al estado laical, y otros dos han muerto ya. De entre las víctimas, una decena eran muchachos del Orfanato San José, de Santa Venera, que sufrieron abusos desde 1980 y han pedido reunirse con el Papa.
No se descarta que el encuentro pueda ser mañana a primera hora en la Nunciatura.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario