Bolivia podría votar hoy una nueva Constitución
Evo matraca_EFE
Por Télam
En materia económica, el Estado se convierte en el "actor central" de un modelo que también reconoce la propiedad privada, comunitaria y cooperativa, con la obligación de generar "trabajo digno" y contribuir a la reducción de la desigualdad y erradicación de la pobreza.
Con esta Constitución, los recursos naturales, incluidos los hidrocarburos, "son propiedad inalienable del pueblo boliviano y el Estado los administrará en función del interés colectivo", por lo que asume el control y dirección sobre la exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de los recursos estratégicos.
El nuevo texto también define el carácter de la Función Económica y Social que debe tener la tierra para no ser considerado un latifundio improductivo y pasible de ser redistribuido entre comunidades indígenas, campesinas o pequeños productores.
Una de las virtudes del proyecto -reconocida hasta por algunos de sus detractores- es su amplia carta de derechos fundamentales, civiles, políticos, sociales y económicos.
Destacan en este capítulo las garantías contra la violencia de género, los derechos educativos, sanitarios o los que consagran el acceso universal a servicios básicos como el agua, la electricidad, el gas o las telecomunicaciones, entre otros.
Se define a Bolivia como un Estado pacifista en el que queda prohibida la instalación de bases militares extranjeras y se garantiza el derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado, en el que queda vedado el ingreso, tránsito y depósito de residuos nucleares y desechos tóxicos.
La propuesta define un Estado laico separado de la Iglesia Católica, que deja de tener el carácter de religión oficial, y se establece en igualdad de condiciones con todos los otros cultos, incluido los indígenas de los pueblos originarios.
El texto legal recoge la llamada "demanda marítima", en la que el Estado boliviano "declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le de acceso al Océano Pacífico y su espacio marítimo", en relación al litoral que perdió en una guerra con Chile a fines del siglo XIX.
La coca, hoja sagrada del mundo altiplánico, también tiene su sitio en la nueva Constitución ya que el Estado debe protegerla como "patrimonio cultural" y "factor de cohesión social", según un artículo que recuerda que "en su estado natural no es estupefaciente".
En la consulta de hoy los bolivianos deberán decidir por un lado sobre todo el texto constitucional y, en otra pregunta, dirimir el tamaño máximo -5 mil o 10 mil hectáreas- de las propiedades agropecuarias reconocidas legalmente.
La compulsa de hoy será observada por enviados de 10 países de la OEA y el Mercosur, y se desarrollará con varias medidas extras de seguridad, entre ellas que las boletas y actas de escrutinio tienen hologramas de autenticidad y las urnas tienen su parte frontal transparente.
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