Condena internacional por los ataques

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Venezuela, Rusia, China, India, Bolivia, Uruguay, Nicaragua y Paraguay se manifestaron contra el bombardeo al país norafricano.

La alianza compuesta por Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña fue duramente cuestionada por diversos países del globo que unificaron sus voces y calificaron al bombardeo a Libia como una “agresión innecesaria”.

El primero en manifestarse fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien instó a que se cese la agresión contra el país africano y denominó la acción como una “locura imperial”.

“Ninguno de esos países tiene derecho a estar echándole bombas a otro. Ya comienzan a aparecer las víctimas civiles por los bombardeos indiscriminados. La Unión Africana está reunida en Mauritania, eso es lo que hay que hacer. Hay que ir a hablar con las partes del conflicto, no lanzarles bombas”, justició el mandatario.

La India, por su parte, lamentó los ataques aéreos y llamó a las partes a “resolver sus diferencias de manera pacífica”. “Esperamos que los bombardeos no provoquen un daño aún mayor a los civiles inocentes, a los extranjeros y a los representantes diplomáticos que todavía permanecen en Libia”, expresó el gobierno del país surasiático en un comunicado oficial.

China, en tanto, reiteró este domingo su rechazo al uso de la fuerza en las relaciones internacionales e insistió en el respeto hacia la soberanía, independencia e integridad territorial del país atacado. Jiang Yu, vocera internacional del país asiático, abogó por el respeto a los principios de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y a las leyes internacionales pertinentes.

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, también se sumó a la ola de críticas que despertó el anuncio y posterior ejecución del ataque aéreo y aseguró que “ningún tipo de violencia se justifica”. El mandatario exhortó a la “racionalidad y cordura” y a “respetar el principio de autodeterminación de todos los pueblos del mundo”.


 


En tanto, el portavoz del ministerio iraní de asuntos exteriores, Ramin Mehmanparast, generalizó el ataque y acusó a todo Occidente de utilizar la defensa del pueblo libio como una excusa para "imponer una nueva forma de colonialismo moderno".


 


"La posición de la República Islámica se cimenta siempre en el apoyo a los pueblos de cualquier país y a sus demandas legítimas. Esas potencias -por las fuerzas aliadas- normalmente entran en escena con el pretexto de que apoyan al pueblo. Sin embargo, únicamente persiguen sus propios intereses", afirmó.

Evo Morales, presidente de Bolivia, esgrimió que las potencias internacionales no deben aprovecharse de las denuncias de supuestas violaciones de derechos humanos en Libia para justificar una intervención militar. “En Irak no era el problema Sadam Hussein. Ahora le inventan un problema a Gadafi. El interés que tienen es adueñarse del petróleo”, denunció el mandatario latinoamericano.

En línea con el pensamiento de morales, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, aseguró que el interés detrás de la invasión es el petróleo y calificó a la ONU como un “instrumento de las potencias”. “Todo el interés es arrebatar el petróleo. La democracia es puro cuento. Lo que quieren es el petróleo de Libia y se lo disputan entre ellos. La ONU se convirtió en un instrumento de las potencias”, disparó.

Por su parte, el presidente de Uruguay, José Mujica, calificó a los ataques como “lamentables” y señaló que la invasión “implica un retroceso en el orden internacional vigente”. “Es mucho peor el remedio que la enfermedad. Eso de salvar vidas a los bombazos es un contrasentido inexplicable”, aseguró.

En tanto, el gobierno ecuatoriano también se sumó a las críticas y emitió un comunicado en donde califica de “inadmisible” a la intervención producida por las potencias extranjeras. “El ataque es una intrusión que lamentablemente promueve la escalada de violencia”, concluyó el comunicado emitido por la administración del presidente Rafael Correa.

Por su parte, el canciller argentino, Héctor Timerman, cuestionó los ataques al tiempo en el que criticó que las agresiones se ejecutaron sin un amplio debate en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “La República Argentina hace votos para una pronta solución pacífica dentro de un diálogo democrático constructico y de absoluto respeto por los derechos humanos y la voluntas del pueblo libio”, aseguró.

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