Un hombre fue condenado por un tribunal alemán a pagar una multa de 1.500 euros por haber matado a la rana de su vecino de un disparo, con una escopeta de aire comprimido, sin tener el correspondiente permiso para portar armas.
El acusado negó haber “asesinado con alevosía” al batracio, aunque sí admitió que tenía armas sin permiso, por lo cual la corte le confiscó dos fusiles que fueron hallados en su casa tras el ataque a la rana.
Por su parte, el propietario del batracio acusó a su vecino que al parecer “molesto por el croar de sus ranas” disparó con la escopeta al estanque para callar a los animales.
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El damnificado relató que una segunda rana sobrevivió a la balacera, aunque sufrió la pérdida de una de las extremidades posteriores.
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El hombre conservó durante meses en el freezer al cadáver de la rana como prueba de delito, aunque el juez que entiende en la causa no precisó de ella, ya que el acusado fue condenado finalmente por tenencia ilegal de armas y no por disparar a especies protegidas, como pretendía el denunciante.
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Por tal motivo, decidió darle sepultura “en su lugar preferido del estanque” a la rana que, irónicamente, nunca croaba porque tenía un defecto genético.
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