Los vientos que atizaron los incendios en California disminuyeron su intensidad y llevaron un poco de alivio a los miles de efectivos que por cuarto día luchan por contener las llamas que arrasaron un amplio sector del sur del estado.
Esos incendios, atizados por los vientos de Santa Ana, quemaron casi 200.000 hectáreas y obligaron a la evacuación de alrededor de un millón de personas, principalmente en la zona de la ciudad de San Diego, cercana a la frontera con México.
En esa ciudad, las llamas persistían en su avance, pero su amenaza se redujo debido a una menor intensidad de los vientos y a una bajada de la temperatura, señalaron fuentes del Cuerpo de Bomberos.
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Otras fuentes oficiales citadas por el diario The New York Times indicaron que muchos de los focos de incendio en el norte de San Diego están contenidos parcialmente.
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"Para mañana (jueves) esperamos que la situación sea mucho mejor", dijo un portavoz del Servicio Meteorológico en San Diego. Según los organismos de socorro, dos personas murieron y otras setenta quedaron heridas, la mitad de ellos bomberos.
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El presidente de EE.UU., George W. Bush, mantuvo una reunión de urgencia con miembros de su gobierno, y al finalizar lanzó un mensaje de solidaridad en nombre del pueblo estadounidense y prometió toda la ayuda federal disponible. Hoy viajará a la zona afectada para conocer de primera mano la magnitud del desastre.
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