Donald Trump frenó las sanciones a Rusia: ¿por qué?
El presidente de EE.UU. suspendió por "interés nacional" las penalidades aprobadas por el Congreso contra Moscú.
Donald Trump en la ONU.
Donald Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que suspende un paquete de sanciones y aranceles contra la economía rusa. La Casa Blanca difundió la disposición a última hora y comunicó al Congreso que la decisión responde al "interés nacional". La medida paraliza la aplicación de una ley que el propio Trump promulgó el mes pasado, destinada a limitar con mayor rapidez los recursos financieros que Moscú destina a la invasión de Ucrania. La norma lleva el nombre del fallecido senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, quien defendió sanciones más estrictas contra Rusia hasta su muerte, en julio.
La notificación precisó que el informe con los fundamentos de la suspensión fue remitido al Congreso, aunque el Gobierno no explicó de inmediato cómo la pausa se ajusta al interés nacional. El giro se produjo una semana después de que Trump afirmara que Estados Unidos acordó comprar diésel ruso para reducir los precios internacionales de la energía. Esa iniciativa podría afectar a Ucrania en el contexto de la guerra con Rusia, mientras Washington busca alcanzar su meta en medio del conflicto con Irán.
La legislación obtuvo mayorías amplias en la Cámara de Representantes y el Senado después de la muerte de Graham. Los legisladores recibieron el impulso del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, para avanzar con la norma. Trump firmó aquella ley, pero luego decidió frenar su aplicación. La administración mantuvo un perfil bajo desde que el Congreso aprobó el proyecto. La suspensión llega luego de que el mandatario estadounidense incrementara sus críticas contra Zelensky y lo responsabilizara por no alcanzar un acuerdo con el presidente ruso, Vladimir Putin, que permita detener los combates.
Donald Trump echó a su flamante secretaria de Prensa: duró en el cargo menos de una semana
Katie Zacharia, la flamante secretaria de prensa de la Casa Blanca, fue finalmente destituida por Donald Trump tras haber estado menos de una semana en el cargo en el que sucedía a Karoline Leavitt, quien dejaba el cargo por “razones personales”.
Hasta donde se sabe, la decisión oficial se adoptó luego de que Zacharia hubo encabezado un encuentro con periodistas muy polémico, tras el cual fue muy criticada por los medios de prensa más importantes acreditados en Washington.
De hecho, la del martes pasado fue su primera y única conferencia de prensa: duró apenas 14 minutos, en los cuales leyó un guion de forma nerviosa y solo respondió tres preguntas de medios previamente seleccionados.
Esa situación llevó a que varios asesores de la Casa Blanca y al propio Trump a concluir que "no estaba preparada para el gran escenario", por lo cual hasta se le sugirió que renunciara; pero ella se mantuvo en el cargo desde entonces, pero sin hacer apariciones públicas.
No obstante, el detonante de su abrupta cesantía derivó de un escándalo: durante su presentación formal se la anunció como abogada, pero investigaciones periodísticas revelaron que, aunque se graduó en derecho por la Universidad Pepperdine (de tendencia cristiana ultraortodoxa), había reprobado el examen de abogacía en el estado de California por lo que no contaba con licencia para ejercer en el país.
De manera que, según trascendió, en la mañana de este viernes Trump se comunicó con Zacharia para pedirle que tomara una decisión en cuanto a su renuncia, pero la funcionaria se habría mantenido en su aislamiento. “Voy a dejar que ella tome esa decisión”, declaraba el mandatario tras esa llamada.
Horas más tarde, la Casa Blanca anunció el relevo de la funcionaria de 41 años, casada y madre de cuatro hijos, cuyos antecedentes laborales también dejaban dudas: antes de su fugaz paso por la administración pública había sido asesora de comunicación de Truth Social (la red social de Trump), comentarista en programas de televisión de corte conservador y militante republicana.
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