Donald Trump insiste en mojarle las orejas a Londres y busca acercarse ahora a Irlanda del Norte
El presidente Donald Trump anunció la eliminación de aranceles del 15% a importaciones provenientes de Irlanda del Norte.
Donald Trump.
En el marco de la ceremonia de premiación del Irish Open, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que, tanto el público como varios de los propios golfistas que competían, le consultaron sobre la eliminación de alícuotas sobre el whisky, un emblema histórico de la industria de bebidas destiladas de Irlanda.
"Todo el mundo me ha estado insistiendo para que lo haga", señaló Trump. Y sentenció: "En nombre de Estados Unidos de América, voy a retirar los aranceles al whisky irlandés".
Cabe precisar que actualmente el whisky irlandés paga el arancel del 15% fijado por Trump a las importaciones de la Unión Europea. En mayo, el líder republicano anunció la quita de ciertas tasas al whisky del Reino Unido, medida que benefició a las producciones escocesas y a las bebidas destiladas en Irlanda del Norte.
El sorpresivo anuncio de Trump al finalizar el torneo fue recibido con una mezcla de abucheos y vítores entre el público presente. La novedad va en sintonía con el reclamo planteado en mayo por la Irish Whiskey Association, que había solicitado la quita de los aranceles al señalar que la medida beneficiaría a las empresas estadounidenses distribuidoras y eliminaría la incertidumbre del mercado.
Sin embargo, hasta el momento no hubo mayores precisiones respecto a la fecha de entrada en vigencia de la exención.
El pasado 30 de abril, Trump aseguró haber otorgado al Reino Unido una exención arancelaria para el whisky tras la visita del rey Carlos III y la reina Camila a la Casa Blanca. "El rey y la reina consiguieron que hiciera algo que nadie más había logrado, casi sin pedirlo", expresó en sus redes sociales. Meses después, la Scotch Whisky Association confirmó que la política de arancel cero para el sector entró en vigencia de manera formal.
Tensión en el Reino Unido
El anuncio de Trump se da en momentos en que crece la tensión en el Reino Unido y tras el respaldo a la Argentina por su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. En ese marco el primer ministro británico, Andy Burnham, rechazó el pedido de autodeterminación planteado por los líderes independentistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte y defendió la continuidad de la unión. Al mismo tiempo, se mostró dispuesto a trabajar con los gobiernos de los distintos territorios para impulsar una mayor descentralización y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
Sin embargo, el Gobierno británico no contempla por el momento habilitar nuevos referendos sobre la organización territorial.
La postura de Burnham fue difundida por un portavoz de Downing Street luego de la cumbre que los dirigentes nacionalistas realizaron este lunes en Cardiff. Según explicó, el primer ministro considera que los distintos territorios pueden avanzar en una mayor autonomía sin romper los vínculos que los mantienen unidos.
Downing Street también aclaró que mantendrá el compromiso asumido en el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 respecto de Irlanda del Norte. Ese pacto establece que una consulta sobre una eventual reunificación con Irlanda solo puede convocarse si existen indicios claros y sostenidos de que una mayoría de la población apoya esa opción.
La respuesta de Burnham llegó después de una reunión en Cardiff entre los principales referentes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte. John Swinney, del Partido Nacional Escocés; Rhun ap Iorwerth, del Plaid Cymru; y Michelle O’Neill, del Sinn Féin, participaron del encuentro junto con Mary Lou McDonald, dirigente del Sinn Féin y líder de la oposición en Irlanda.
Los dirigentes buscaban coordinar una estrategia común y tenían previsto firmar un memorando de entendimiento para respaldar el derecho de sus territorios a decidir sobre su futuro político. También plantearon la realización de consultas populares sobre la independencia.
Swinney sostuvo que Escocia, Gales e Irlanda del Norte cuentan actualmente con dirigentes favorables a la independencia y cuestionó la continuidad del esquema político vigente. Desde Gales, Iorwerth reclama además ampliar las competencias de Cardiff y que áreas como la Policía y la Justicia dejen de depender de Westminster.
El reclamo también tiene un antecedente central en Escocia. En 2014, los ciudadanos votaron en un referéndum sobre la independencia y el 55,3% eligió permanecer dentro del Reino Unido, frente al 44,7% que apoyó la separación. El resultado no cerró el debate: el Brexit profundizó posteriormente las diferencias, ya que Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea mientras el conjunto del Reino Unido decidió abandonarla.
Ahora, la coordinación entre los movimientos nacionalistas de los tres territorios vuelve a poner en discusión el futuro de la estructura política británica, mientras Londres mantiene su rechazo a abrir nuevos procesos de consulta sobre la independencia.
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