Durmió 15 años en la calle y sacó la mejor nota en un examen público: qué puesto obtuvo
Valter Fonseca dos Santos dejó atrás años de indigencia tras lograr el máximo puntaje en el examen del estado para acceder al puesto de sepulturero municipal.
Oriundo de Brasil, Valter Fonseca dos Santos dejó atrás años de indigencia tras lograr el máximo puntaje en el examen del estado para acceder al puesto de sepulturero municipal.
Las grandes oportunidades no son fruto del azar; se construyen en silencio, con años de constancia a prueba de todo. Cuando las circunstancias parecen inalterables, el destino puede dar un giro radical de un día para otro. Así lo vivió el brasileño Valter Fonseca dos Santos, quien pasó 16 años en la indigencia en Minas Gerais.
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A comienzos de los años 2000, Valter abandonó su ciudad natal impulsado por la promesa de un futuro mejor. Sin embargo, la falta de empleo lo arrastró a la calle de manera intempestiva. Durante más de una década y media, sobrevivió mediante changas y empleos informales, como la cosecha en una plantación de tomates.
Sin ingresos suficientes para alquilar un techo, las plazas y la intemperie se convirtieron en su refugio diario mientras gestaba la oportunidad de transformar su historia.
Estudió en los bancos de la plaza donde dormía y logró el primer puesto para ser sepulturero
Tras casi una década viviendo en la indigencia, Valter Fonseca dos Santos decidió cambiar drásticamente su realidad en 2015.
Movilizado por el deseo de abandonar la intemperie y acceder a un empleo digno, acudió al Centro de Referencia de Asistencia Social Especializada (Creas) en la ciudad de Patos de Minas, Brasil. "No quería vivir en la calle como los demás", declaró tiempo después al medio G1.
Aunque el equipo del centro asistencial intentó insertarlo en el mercado laboral privado mediante la distribución de su currículum, las convocatorias de las empresas nunca llegaron. Ante ese panorama, los orientadores le sugirieron inscribirse en un concurso público para el puesto de sepulturero municipal, con una exigencia clara: debía concentrarse por completo en el estudio para alcanzar la máxima calificación posible.
Valter asumió el compromiso y convirtió la vía pública en su centro de capacitación. Durante cuatro meses, destinó cuatro horas diarias a la preparación del examen, aprovechando la luz natural del sol y utilizando los mismos bancos de plaza donde pasaba la noche como escritorio improvisado.
El esfuerzo rindió frutos el día de la evaluación. Con 26 aciertos sobre un total de 30 preguntas, Valter obtuvo la nota más alta entre los 21 aspirantes al cargo, asegurando el primer puesto para las tres plazas disponibles.
Su desempeño no solo le otorgó la estabilidad del empleo público, sino que le dio la oportunidad de cerrar un ciclo de 16 años de vulnerabilidad extrema en las calles.
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