¿Por qué Pensilvania puede definir las elecciones en Estados Unidos?

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El estado donde se firmó la declaración de la independencia norteamericana aporta 20 electores decisivos al colegio electoral. Además, condensa y resume el nacimiento, ascenso y decadencia de la primera potencia mundial. En 2016 le otorgó la victoria a Trump y este martes podría quitársela.

Pensilvania es el sexto estado más poblado del país, con 12 millones de personas. En su capital, Filadelfia, se firmó la declaración de independencia de los Estados Unidos y se escribió la Constitución. Representa los ideales y el espíritu norteamericano. Obtuvo riqueza con una industria pujante, con base en la producción del carbón y el acero, material que se utilizó en la construcción de todos los rascacielos del país. Posee además una pujante actividad agrícola y ganadera, en la que predomina la producción lechera y de manzanas. Sus dos polos urbanos importantes –Pittsburgh y Filadelfia– son de tradición demócrata, mientras que la zona rural muestra un fuerte componente republicano; un estado con ciudades liberales y con una zona agrícola conservadora.

Desde la década de 1990, el partido demócrata ganó las elecciones, pero en 2016, inesperadamente, Donald Trump obtuvo la victoria por una diferencia mínima: 44 mil votos. Los republicanos se quedaron así con los 20 electores del estado, la mitad de los que le hicieron ganar la presidencia al empresario neoyorquino.

¿Cómo eligen presidente los norteamericanos?

Para entender por qué esta elección tan compleja, ante todo se debe recordar que el presidente no se elige por voto directo de la población, sino a través del colegio electoral. Los votantes eligen la composición de colegio electoral; es decir, votan a 528 electores, representantes de los 52 estados. Resulta ganador el candidato que obtiene 269 electores favorables. El sistema fue pensado en su origen para que los estados más poblados no definan siempre la elección (como sucede en Argentina, con el peso electoral de la provincia de Buenos Aires). En este sentido, la elección por colegio electoral pretende un mayor federalismo. La otra cara de la moneda muestra que el partido que saca más votos en un estado se lleva todos los electores, y no un número de electores en relación al porcentaje de votos que obtuvo; se lleva todos.

Tradicionalmente cada uno de los estados vota, inmutablemente, por demócratas o republicanos. Sin embargo, cerca de media docena de los 52 estados resultan decisivos, porque eligen de manera pendular, lo que hace que en la jerga local se los llame swing states. Pueden inclinarse por demócratas o republicanos indistintamente, oscilan en cada elección. Estos son: Florida (29 electores), Pensilvania (20), Ohio (18), Michigan (16), Georgia (16), Carolina del Norte(15), Arizona (11), Minnesota (10), Wisconsin (10), Colorado (9), Iowa (6), Nevada (6) y, por último, New Hampshire (4 electores).

El Covid 19 y el voto por correo

Todos los analistas coinciden en que esta elección es completamente atípica. Indudablemente, está marcada por la pandemia del COVID-19. Con más de 200 mil muertos y 8 millones de contagios, el país está a la cabeza en todas las estadísticas de la pandemia. Trump y Biden se disparan con munición pesada en relación a este tema. Trump acusa al vicepresidente de Obama de no haber hecho nada realmente productivo durante su gestión y Biden recuerda, cada vez que puede, que los votantes piensen en “los que ya no están” por culpa de la enfermedad y la mala gestión del actual ejecutivo. Pensilvania, que cuenta con una de las poblaciones más envejecidas del país, fue uno de los estados fuertemente afectados al inicio de la pandemia, con 180 mil contagiados y 8.000 muertos. Además, a lo largo de estos meses el presidente Trump jugó una pulseada con el gobernador demócrata Wolf, quien dicto medidas en favor del confinamiento, a contramano de lo que proponía el primer mandatario.

A raíz de la pandemia, y para evitar la concentración de gente en lugares cerrados, la piedra angular de esta elección paso a ser el voto por correo, promovido fuertemente por Biden, Barack y Michelle Obama, y denostado por Trump. Hasta el momento, en todo el país, votaron más de 90 millones de personas por correo. Pero, por ley, para que el voto sea contabilizado tiene que llegar a la oficina electoral del condado 15 días antes del día de la elección. En agosto, el servicio postal de Pensilvania advirtió que, debido al retraso en sus oficinas, los votos podían no ser contabilizados si no llegaban en el tiempo previsto. Los republicanos, preocupados ante la posibilidad de que este sistema los lleve a la derrota, desalientan el voto por correo, y el mismo Trump puso en duda el reconocimiento de los resultados si perdía. La disputa entre republicanos y demócratas llegó a el tribunal federal, que resolvió que se contabilizarán todos los votos que lleguen a la oficina electoral hasta el viernes 6 de noviembre, una disposición que ha sido cuestionada por el ejecutivo.

La economía, carta fuerte de Trump

Para entender el voto de un pueblo hay que entender su economía, y no se pude olvidar que, hasta mediados del siglo XX, Pensilvania experimentó un fuerte desarrollo económico. En aquellas épocas, el carbón producido en el estado tenía un peso preponderante en la producción mundial de energía. Con el paso de las décadas, el combustible fue reemplazado por otras fuentes de energía como el petróleo, lo que afectó al mercado laboral y las industrias locales.

Por otra parte, la vigorosa industria del acero, con sede en Pittsburg, también entró en decadencia pasados los años ´80, con la importación del acero de China, bajo la modalidad del dumping; es decir, la venta de un producto por debajo de costo de producción para eliminar a los competidores. La caída en la producción del carbón y el acero hizo que Pensilvania sea uno de los estados donde más se sintieron el desempleo y el enfriamiento de la economía en los últimos años. Los pensilvanos empezaron a descreer del sueño americano y esto explica, en parte, la victoria del discurso nacionalista de Trump en 2016. Por su parte, el polémico presidente republicano cumplió su promesa y aplicó aranceles al acero chino, lo que causó un crecimiento del sector de un 4% y el aumento de los índices de empleo.

Sin embargo, la crisis económica mundial producida por el coronavirus desplomó los logros económicos de la administración Trump, y generó descontento. Todas las encuestas le dan la victoria a Biden, pero en 2016 lo mismo decían de la perdedora Hillary Clinton. Los ojos del país están puestos en los estados swing, y la demora en la definición de la victoria a causa del voto por correo pone al estado de Pensilvania en el centro de la escena.