Estuvo al borde de la muerte, pasó unos 100 días internada y el instinto le recordó que podía ser feliz jugando al básquet.
Encesta
Encesta 2
Una adolescente de Kansas descubrió que el mejor camino de regreso al hogar no es golpear sus zapatos rojos como lo hiciera su coterránea Dorothy en "El Mago de Oz", sino encestar tiros de básquet... aún estando en coma.
A finales de 2008, Maggie Meier, de Overland Park, Kansas, sufrió un ataque neurológico a causa de un extraño tipo de meningitis llamado "mycoplasma meningoencephalitis", que produjo que su cerebro se inflamara.
La chica, que por entonces tenía 15 años, pasó dos meses y medio inconsciente, internada en el hospital, donde sus familiares hacían todo lo posible para evitar que sus músculos se atrofiaran por la falta de uso.
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Pero un día, Maggie tomó una pelota de básquet, la elevó sobre su cabeza y estiró sus brazos para darle impuslo en el aire. Encestó.
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"Yo nunca había visto algo así. El acto de tomar y encestar la pelota debía estar tan grabado en la cabeza de Maggie como si se tratara de un instinto básico, tanto que pudo hacerlo antes de pararse o volver a caminar", convino el neurólogo William Graf, a cargo de su caso.
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Maggie estuvo 100 días internada, durante los que estuvo al borde de la muerte, tuvo que ser resucitada y hasta jugó basquet aún con los ojos cerrados. Incluso su familia la colocó en una silla de ruedas y le entregó una pelota playera para que despuntara el vicio.
"Al volver a la normalidad escuché las historias sobre la pelota playera. Juego básquet desde que estaba en tercer grado, así que (durante el coma) tenía el recuerdo de estar jugando un partido", recordó Maggie, según el sitio The Daily.
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