Estaba intoxicado y se desmayó en la puerta del centro médico, pero nadie lo ayudó porque pensaron que dormía.
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El cuerpo inerte de un hombre pasó nueve horas tendido en la entrada de un hospital público de Manchester, Inglaterra, hasta que los enfermeros del centro médico se acercó a ver qué le pasaba: llevaba horas muerto.
Peter Thompson, de 41 años, se acercó al Manchester Royal Infirmary con un cóctel letal de drogas y alcohol en sus venas. El hombre se negó a tirarla botella de vodka que traía, por lo que los enfermeros decidieron dejarlo en la entrada para que tome aire. Eran las 7:45 de la tarde del 3 de abril del año pasado.
Un rato más tarde, Thompson colapsó en el piso y quedó tumbado e inconciente, aunque el personal de enfermería consideró, a la distancia, que el hombre estaba tomando una siesta. Casi nueve horas más tarde, alguien se acercó para chequear al hombre y descubrió que llevaba horas muerto, según el sitio Daily Mail.
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Sólo entonces, los enfermeros arrastraron el cuerpo de Thompson por la entrada del hospital sin la necesidad de una camilla. "Ver tu propia carne ser arrastrado por el piso como si fuera un animal muerto me rompe el corazón", declaró Alan Thompson, el padre de la víctima.
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"Nunca voy a perdonarlos", sentenció el hombre después de conocer el resultado de la autopsia del cuerpo de su hijo, donde se confirmó que su muerte era "completamente evitable".
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"Me hubiera gustado que nos llamaran desde el hospital para que lo fuéramos a buscar", señaló la madre de la víctima, al tiempo que su hija, Carly, señaló que Thompson "fue al hospital por ayuda y lo dejaron morir de frío, mojado y solo", expresó la chica de 23 años.
Pero la jefa de la guardia de emergencias del hospital aseguró que revisó a Thompson varias veces a lo largo de la noche, pero lo encontró sin vida en la madrugada. "Puede que haya sido peligroso dejarlo, pero sentí que era necesario que durmiera y no quería que se fuera de la guardia", explicó Dini Oyebadejo.
Thompson fue declarado muerto a las 6:45 de la mañana, tras haber llegado 7:45 de la noche anterior. La autopsia reveló que tenía cuatro veces más cantidad de alcohol en sangre de la que está permitida para manejar, y que había ingerido una gran cantidad de píldoras anti psicóticas. Además, el hombre padecía cirrosis.
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