La guerra de espías pone a prueba el vínculo entre los Estados Unidos y Alemania

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Hace un año, Edward Snowden puso al descubierto las intensas actividades norteamericanas de control de las comunicaciones alemanas. Ahora, la detención de una espía  acusado por contraespionaje vuelve a tensar el vínculo.    

A lo largo de la historia, la relación entre Estados Unidos y Alemania tambaleó como consecuencia de la guerra de espías entre ambas potencias mundiales. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad hubo denuncias de espionaje por parte de los dos países.  

En los últimos días, un hombre, de 31 años, confesó haber vendido unos 218 documentos confidenciales alemanes a Estados Unidos, a cambio de 25.000 euros. Según reconstrucciones de la prensa que se basan en fuentes confidenciales, el espía habría trabajado desde 2012 hasta ahora pasando información, tanto a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) como a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Lo cierto es que ambos se esforzaron en los últimos meses en destacar su cercanía después de que las revelaciones del ex empleado de la NSA Edward Snowden destaparan, hace exactamente un año, las intensas actividades norteamericanas de control de las comunicaciones de Alemania. Hasta el celular de Merkel apareció en una lista de objetivos explícitos.

Los pedidos de aclaraciones de Berlín no tuvieron respuestas. El intento de encontrar un acuerdo de no espionaje entre los dos gobiernos fracasó estrepitosamente frente a la negativa estadounidense a renunciar a su posición. El gobierno alemán intentó entonces dejar caer el asunto en el olvido. Pero las nuevas revelaciones llevaron ahora Berlín a reaccionar.

Alemania fue hasta ahora el único país europeo en tomar medidas concretas para investigar las actividades de espionaje de Washington en su territorio. Actualmente, más allá de la investigación del presunto doble agente, trabajan una comisión de investigación parlamentaria y la Fiscalía Federal, centrada en las escuchas al celular de Merkel. Dos ex empleados de la NSA, William Binney y Thomas Drake, hablaron la semana pasada frente a la comisión acerca de los programas de control masivo de las comunicaciones aprobados después del 11 de Septiembre.

Pero tampoco la comisión sería un lugar seguro: entre los documentos vendidos por el espía se encontrarían también algunos archivos relativos a las actividades de ese órgano del Parlamento.

Por su parte, la ex secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, presente en Berlín para promover su último libro, estimó que se trataba de un "asunto serio", pero agregó que sólo estaba informada al respecto a través de la prensa.

En tanto, según una encuesta encargada por la revista Der Spiegel, el 57% de los alemanes pide más independencia de Estados Unidos. Y el 69% admitió que su confianza en Washington se hundió en el último año desde que empezó el escándalo de espionaje.  

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