Frente al fracaso del salvataje financiero, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, analiza una medida que constituirá un giro sorprendente para el país símbolo del capitalismo mundial y del libre mercado: la nacionalización de bancos.
De esa manera, Bush intenta detener la crisis del sistema financiero, que parece resistir todas las medicinas que le aplican, y que ya comienza a afectar la confianza de los ciudadanos de ese país.
Según afirma el diario Clarín, en la Casa Blanca hay consenso para la medida, dado que lo que buscan es frenar la grave situación que contagia a todas las economías del mundo.
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Hasta ahora, el Gobierno estadounidense intervino para salvar las financieras Fannie Mae, Freddie Mac y AIG; aprobó un rescate por US$ 700 mil millones y redujo las tasas de interés en un movimiento conjunto con otros bancos centrales del mundo. Pero nada funciona.
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En un principio la posibilidad de la nacionalización corrió como un rumor. Wall Street la bolsa tuvo una leve mejoría y volvió a derrumbarse. Por eso, la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, salió a confirmar la noticia.
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El Tesoro estadounidense adquirirá parte de las acciones de los bancos en “situación crítica” para de esta manera inyectar capital.
Mientras tanto, hoy se reunirán en Washington los ministros de Economía de los países pertenecientes al G7, quienes buscarán acordar medidas para continuar en la pelea contra la crisis.
El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, arguyó que la coordinación incluya las economías de los países emergentes, mientras que el secretario de Tesoro, Henry Paulson, afirmó que cada país deberá aplicar medidas de acuerdo a sus circunstancias.
Sin embargo, la estatización no es bien vista por los accionistas de bancos, que temen que genere en el público la idea de que están al borde de la quiebra, en tanto que dentro de las instituciones bancarias los ejecutivos se resisten a pasar al Estado porque significaría una drástica reducción de sus salarios.
Hasta ahora, el único que parece haber ganado con la crisis es el presidente de la banca Lehman Brothers, una de las primeras en declarar su quiebra, quien ganó en el período alrededor de 200 millones de dólares.
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