El Washington Post publicó una nota sobre el bidet y Twitter Argentina la cruzó
Alguien en el periódico estadounidense compartió su opinión sobre el artefacto sanitario tan popular en estas latitudes y no faltaron los memes y las resuestas.
Con un origen entre noble y non sancto, el bidet es uno de los artefactos sanitarios que se instalan por default en los baños de Argentina. La falta de esa bacinilla con sus correspondientes canillas degrada el cuarto a "toilette", pero en Estados Unidos es una rarezas y por eso llamó tanto la atención la columna de un redactor de The Washington Post que reclamó esta semana por su aceptación masiva.
Damon Young, columnista de The Washington Post, explicó que conoció las bondades del bidet (que probablemente pronuncie "bidei" por una incompatibilidad del idioma inglés con las palabras francesas que terminan en "et") durante un viaje por Roma cuando tenía 19 años. Su primer encuentro con el artefacto sanitario fue una epifanía que le cambió la vida y, según él, tendría uno en su bano si sólo fuesen fáciles de conseguir en Estados Unidos.
Usar ese bidet en un caluroso día en Roma "se sintió como esa vez en tercer grado cuando vi por primera vez la caja de crayones de 64 piezas. Yo pensaba que había sólo un tipo de azul, pero entonces vi el 'Cadet', 'Aguamarina', 'Periwinkle' (bígaro). Y sí, si no soy lo suficientemente claro, la experiencia con el bidet -la frescura radical del caudal de agua por entre medio de mis nalgas, la felicidad absoluta de la limpieza de mis posaderas- cambió mi vida para siempre, como cuando descubrí el turqueza a los 8 años", escribió el autor.
"Ahora, cuando hay un bidet disponible lo uso, mucho. 'Bideteo' fuerte. 'Bideteo' como si el bidet me debiese algo, como si fuese el último día para hacerlo", sentenció Young, a lo que asintieron decenas de usuarios en México, Francia, Italia y Argentina, entre otros países.
Como era de esperarse, cuando la esfera argentina de Twitter recibió el artículo del muchacho en Estados Unidos que evangelizaba sobre el bidet no faltaron las felicitaciones por la epifanía, ni las críticas por la versión devaluada con la que The Washington Post eligió ilustrar la nota: se trata de un dibujo de un inodoro de mochila que tiene el adminículo agregado para reemplazar la bacinilla con canillas.
Tras la publicación de la columna el autor reconoció, entre otras cosas, que lo contactaron desde 11 empresas para ofrecerle un bidet que le solucione la vida en su baño de Estados Unidos, pero por una cuestión laboral tuvo que rechazar las oportunidades (con desagrado, probablemente).
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