Estadounidenses alcoholizados masacraron a familias afganas
Entraron a tres hogares y abrieron fuego. Mataron hombres, mujeres y niños. Por ahora, uno solo de los uniformados se entregó por voluntad propia tras darse cuenta de lo que hizo.
Un grupo de "soldados estadounidenses borrachos" fue el responsable de la masacre cometida en la madrugada del domingo en el pueblo afgano de Panjwai, donde al menos 15 civiles murieron por disparos de armas de fuego, entre ellos nueve niños y tres mujeres, y sus cuerpos fueron posteriormente incinerados para hacer desaparecer las señales del delito.
Testigos del incidente aseguraron que los soldados norteamericanos llegaron al pueblo en la madrugada del domingo (2 hora local), con claros signos de embriaguez, e irrumpieron en el interior de al menos tres viviendas, donde abrieron fuego contra sus ocupantes.
"Estaban todos borrachos y estaban disparando por todas partes", declaró la vecina Agha Lala, que visitó una de las casas donde se produjo el tiroteo. Los cuerpos de los ocupantes estaban "acribillados a balazos".
Por ahora solo se detuvo a un soldado estadounidense, que se entregó por voluntad propia y fue interrogado en la base militar.
La versión proporcionada en un principio por fuentes policiales afganas indica que el soldado abandonó la base a las tres de la madrugada del domingo -una hora más tarde de la que afirman los vecinos- y procedió a abrir fuego contra los pobladores.
"He visto los cadáveres de once de mis parientes, entre ellos mis hijos y mis nietos", declaró entre lágrimas Samad, que había abandonado el pueblo solo un día antes.
Todo esto ocurre en un momento especialmente tenso de las relaciones entre Estados Unidos y Afganistán tras el hallazgo de varios ejemplares del Corán quemados en la base estadounidense de Bagram, una ofensa gravísima que desató numerosas protestas en todo el país. Panjwai se encuentra a 35 kilómetros al oeste de la capital homónima de la provincia de Kandahar.
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