Ante una multitud, el Papa encabezó el Vía Crucis en Copacabana

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Fue en el marco la 28ª Jornada Mundial de la Juventud. Primero recorrió la avenida Atlántica a bordo del "papamóvil".

Ante más de un millón de jóvenes, el papa Francisco encabezó la celebración del Vía Crucis que se realiza a lo largo de la playa Copacabana, luego de recorrer la avenida Atlántica a bordo del "papamóvil".

Rompiendo una vez más todas las reglas de protocolo, el Papa se bajó varias veces del vehículo -para tomar contacto con los jóvenes y hasta bendecir una estatua de San Francisco de Asís- hasta llegar al impactante escenario montado sobre la playa, desde donde seguirá las 14 estaciones y pronunciará un discurso.

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El Papa advirtió que los jóvenes "perdieron su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción".

Asimismo, reconoció que también "han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio".

"Con la cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos, y a las familias que lloran la pérdida de sus hijos", aseveró, al recordar en medio de aplausos a las 242 víctimas mortales del incendio en la localidad brasileña de Santa María, ocurrido a principios de año.

El Papa afirmó que Jesús se une a las madres que ven sufrir a sus hijos "al verlos víctimas de paraísos artificiales como la droga", a las personas que "sufren hambre en un mundo que cada día
tira toneladas de alimentos", y a "quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel".

El pontífice aseguró a los jóvenes que la cruz también invita a dejarse "mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera
una palabra, un gesto, y a salir de nosotros mismos para ir a su encuentro y tenderles la mano".

Tras interpelarlos a "no hacerse los distraídos ni lavarse las manos", invitó a los jóvenes "a fiarse de Jesús, porque él no defrauda a nadie".

Antes del mensaje del Papa, jóvenes representantes de los cinco continentes hicieron un reclamo, entre ellos la argentina Inés San Martín, quien pidió que "los pueblos de América Latina y el Caribe encuentren los caminos para superar la injusticia y la violencia".

La representación de trece de las catorce estaciones de la vía dolorosa se realizó a lo largo de 900 metros de la avenida Atlántica y la última en el escenario central en la que estaba el Papa.

El Pontífice siguió los detalles a través de las pantallas gigantes montadas a lo largo de la playa.
La recreación de la vía dolorosa, que describe el sufrimiento de Jesús hasta el calvario, hizo hincapié en los males que aflige a la sociedad actual y del sufrimiento de los jóvenes.

La misión de conversión, las comunidades, las madres jóvenes, los seminaristas, el aborto, las parejas, las mujeres que sufren, los estudiantes, las redes sociales, los reclusos, las
enfermedades terminales, la muerte de los jóvenes, fueron algunos de los temas representados.

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