Incendios, cientos de escuelas cerradas y una marea de protestas contra el recorte presupuestario en Francia

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Más de 500 colegios y universidades están paralizadas por el deterioro edilicio, el ajuste presupuestario y la falta de profesores. El gobierno convocó a un comité de crisis.

Lo que comenzó como una serie de asambleas frente a colegios y escuelas de la periferia parisina se transformó en una de las crisis socioeducativas más graves de los últimos años en Francia.

En apenas una semana, el descontento de estudiantes y trabajadores estatales contra las condiciones de cursada e infraestructura derivó en un escenario de paralización nacional, con cerca de 500 establecimientos, entre primarios, secundarios y universitarios, cerrados de forma preventiva y barricadas en las principales capitales francesas.

Aulas destruidas, falta de docentes y recortes presupuestarios

El desencadenante del conflicto radica en una acumulación de carencias estructurales que las organizaciones estudiantiles y sindicales venían señalando desde hace meses. Entre los principales reclamos sobresalen la sobrepoblación en los salones, el severo deterioro de los edificios escolares y la preocupante falta de personal docente.

A este malestar se sumó la indignación por las partidas presupuestarias impuestas por el Ejecutivo: el presupuesto educativo nacional ya contemplaba la eliminación de más de 1.300 puestos de trabajo en el nivel secundario público.

La chispa que encendió las movilizaciones no tardó en unirse al reclamo del sector público general. El rechazo a la congelación de los sueldos y el borrador presupuestario estatal de cara a 2027, que busca aplicar un fuerte recorte del gasto público para reducir el déficit fiscal, terminaron por consolidar un frente común entre gremios docentes, estatales y agrupaciones estudiantiles.

Algo similar a lo que sucede en la Argentina y a pocos días de la visita de Javier Milei a ese país de donde trajo algunas promesas de inversiones.

Fuego, represión y heridos

La protesta alcanzó niveles críticos con bloqueos en centros educativos, incendios en los accesos de varias escuelas, tanto primarias como secundarias, interrupción de servicios de transporte público y la toma de casi 30 campus universitarios en ciudades como París, Marsella, Lyon, Estrasburgo y Toulouse.

La respuesta de las fuerzas de seguridad y el nivel de enfrentamiento dejó un saldo alarmante reportado por las autoridades del Ministerio del Interior y de Educación:

  • Detenciones masivas: Se contabilizaron cerca de 2.000 arrestos durante las principales jornadas de protesta, en su gran mayoría jóvenes y adolescentes.

  • Heridos en el personal escolar y fuerzas de seguridad: Más de 300 efectivos policiales y al menos 65 miembros del personal educativo resultaron lesionados o agredidos en medio de los disturbios y el bloqueo de accesos.

  • Denuncias por violencia policial: La Inspección General de la Policía Nacional abrió investigaciones internas tras la viralización de registros en los que se observa el uso indiscriminado de gases lacrimógenos y gas pimienta contra grupos de manifestantes secundarios.

El Gobierno entre el gabinete de crisis y el llamado al diálogo

Ante la gravedad de los hechos, el Primer Ministro de Francia convocó a una reunión del gabinete de crisis para coordinar las tareas de contención junto al Ministerio del Interior y el Ministerio de Educación Nacional. Por su parte, el presidente Emmanuel Macron reconoció la legitimidad de parte de las demandas vinculadas a la calidad del sistema educativo, pero condenó categóricamente los episodios de violencia y los ataques a la infraestructura pública.

A pesar del despliegue de las fuerzas de seguridad y las prohibiciones de manifestación en los alrededores de los colegios clausurados, la tensión parece lejos de resolverse. Con sindicatos y federaciones estudiantiles convocando a nuevas jornadas de huelga y marchas nacionales, el conflicto mantiene en jaque el dictado de clases.

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