El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sorprendió a los vecinos de la favela Ciudad de Dios de Río de Janeiro, al arribar con una caravana de siete autos blindados custodiados por más de 400 efectivos policiales.
Pese a haber esperado horas para poder asegurarse un lugar próximo al mandatario estadounidense, los vecinos manifestaron su disconformidad por la lejanía de Obama y el sistema de vallado que lo separaba 50 metros de la multitud.
El único momento en el que el mandatario abandonó su camioneta blindada fue al ingresar a la sede de la Fundación del Niño y Adolescente de la favela. Allí, recorrió las instalaciones acompañado por su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia.
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