Libre, pero súper vigilado

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El ex responsable del FMI, acusado de abuso sexual e intento de violación, está en su nueva casa con arresto domiciliario de alta seguridad.

EFE
Por EFE

El exdirector gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn, pasó su primera noche fuera de la cárcel confinado en un edificio del bajo Manhattan, donde ya tuvo ocasión de conocer a otros vecinos en su misma situación.

El ex responsable del Fondo Monetario Internacional, acusado de abuso sexual e intento de violación de una mujer de 32 años, pudo abandonar este viernes la cárcel neoyorquina de Rikers Island tras pagar una fianza de un millón de dólares y dejar un aval por otros cinco millones.

El juez aceptó estos términos para confinar a DSK, como se le conoce en Francia, a un arresto domiciliario de alta seguridad.

Su esposa, la periodista Anne Sinclair, que ya se encuentra en Nueva York y los que los medios galos atribuyen una fortuna mayor que su marido, trató esta semana de alquilar un apartamento en un edificio lujoso del Alto Manhattan, pero la comunidad de vecinos se negó a soportar el acoso de la prensa y la presencia policial.

Finalmente, y mientras se le encuentra un apartamento de mayor acomodo, las autoridades penitenciarias decidieron trasladar al reo a un edificio situado en el bajo Manhattan, cerca de la "zona cero", y propiedad de la empresa de seguridad Stroz Friedberg (SF), a la que el juez Michael Obus ha confiado su custodia y vigilancia permanente y armada.

Este edificio de 20 plantas, cuenta con una vigilancia intensiva con cámaras de vídeo, si bien el economista francés estará controlado a todas horas por un vigilante armado, y contará con una pulsera electrónica que develará en todo momento su paradero.

Sólo podrá abandonar el complejo para reunirse con sus abogados, para acudir a citas judiciales o médicas, y a servicios religiosos.

Apenas llegó a este edificio, donde el alquiler de un departamento de dos habitaciones ronda los 4.250 dólares, Strauss Kahn tuvo ocasión de conocer a algunos de los vecinos que se encuentran en su misma situación.

El diario The New York Post entrevista a Andrew Auernheimer, un pirata informático acusado de cometer un ataque contra la compañía telefónica AT&T que dejó al descubierto datos confidenciales de 120.000 usuarios del iPad, y que ayer coincidió con DSK en el edificio.

"Vi cuando llegaba por el pasillo, con todos los agentes de seguridad, y le dije que si quería pasar y le presente a unas pocas personas", asegura el hacker en las declaraciones al periódico.


 


DSK, de 62 años y padre de cuatro hijas, fue acusado formalmente este jueves de siete delitos por abuso sexual e intento de violación de una inmigrante africana de 32 años, en un incidente ocurrido el pasado sábado, y por el que tendrá que presentarse ante una nueva vista judicial el próximo 6 de junio.

Esas acusaciones, que él negó cuando presentó su dimisión del FMI en una carta, conllevan penas de 3 a 25 años, según su importancia, y según fuentes jurídicas de ser encontrado culpable en el juicio que comenzará en junio podría pasar hasta 74 años en una prisión.

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