"Me retiro con el orgullo del deber cumplido"

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*A punto de dejar su puesto a Nicolás Sarkozy, el presidente francés instó a sus compatriotas a seguir "siempre unidos y solidarios".
*En su discurso de despedida mostró cordialidad hacia el presidente electo, que lo traicionó en 1995 apoyando a un rival.

EFE
Por EFE
Jacques Chirac instó hoy a sus compatriotas a seguir "siempre unidos y solidarios" y a confiar en el futuro, en una breve y solemne despedida radio-televisada, en la víspera de entregar la Presidencia de Francia a su sucesor, Nicolas Sarkozy.

"En la unión, en el respeto de nuestra diversidad y de nuestros valores, podemos nutrir todas las ambiciones", dijo el jefe de Estado saliente, que, a los 74 años, se va con el "orgullo del deber cumplido" y una "gran confianza en el futuro de Francia".

Con una vista del jardín del Elíseo a sus espaldas y junto a las banderas de Francia y la Unión Europea, el que ha presidido Francia en los últimos doce años baja el telón sobre más de cuatro años en la política sin aparente nostalgia.

Se refirió brevemente al conservador Sarkozy, de 52 años, con el que las relaciones han sido complicadas desde que éste le traicionara en 1995 al apoyar a un rival en las Presidenciales.

Pero el neogaullista Chirac, que había dado su frío apoyo a Sarkozy en marzo para su campaña, compareció en público con él hace seis días, y ambos proyectaron entonces una cierta cordialidad.

"Sé que el nuevo presidente de la República, Nicolas Sarkozy, tendrá empeño en conducir nuestro país hacia adelante en los caminos del futuro y todos mis deseos le acompañan en esta misión, la más exigente y hermosa de todas, al servicio de nuestra nación", dijo.

Una Nación, que es "una familia" y "lo más valioso que tenemos", y de la que "siempre debemos estar profundamente orgullosos", recalcó ante sus "queridos compatriotas".

"Unidos tenemos todas las capacidades, todas las fuerzas, todos los talentos para imponernos en el nuevo mundo que se dibuja", dijo Chirac a sus compatriotas, que, según los sondeos, ven el futuro con pesimismo y la globalización como una amenaza para su modelo social.

Quizás en respuesta a los temores de enfrentamientos que pueda suscitar la voluntad de cambio de su sucesor, Chirac insistió en "el deber" de los franceses de "reencontrarse en lo esencial", pese a las "diferencias de concepción y divergencias".

Lejos de la "ruptura" prometida por Sarkozy en su victoriosa campaña por el Elíseo, el jefe de Estado defendió su balance -la "modernización" del país "en la fidelidad a nuestra identidad"-, y puso el acento en la continuidad.

"Unida y siguiendo por la vía emprendida, Francia se afirmará como una tierra ejemplar de progreso y de prosperidad", "patria de la igualdad de oportunidades y de la solidaridad", "motor de la construcción europea" y "nación generosa y en la vanguardia de los desafíos del mundo que son la paz, el desarrollo y la ecología".

Con la vista puesta en su propio futuro y en la Fundación que planea crear después del verano, Chirac confirmó que seguirá luchando por "el diálogo de las culturas y el desarrollo sostenible", aportando su "experiencia" y "voluntad de actuar" para impulsar "proyectos concretos" en Francia y el mundo.

En un tono personal, Chirac quiso expresar a los franceses el "muy gran honor" que fue servirles, evocó la "fuerza del lazo" de "respeto, admiración y cariño" que le une a cada uno de ellos, y manifestó la "confianza" que tiene en ellos y en Francia.

Pocas horas antes de asomarse a la pequeña pantalla para decir adiós a sus compatriotas, Chirac había aceptado la dimisión del primer ministro, su fiel Dominique de Villepin, y de su Gobierno, que seguirá ocupándose de los asuntos corrientes hasta el traspaso de poderes con sus sucesores.

Se prevé que Sarkozy nombre el próximo jueves a su consejero y ex ministro François Fillon como primer ministro. Ese mismo día o el viernes se conocerá la composición del resto del equipo, de 14 ministros, con paridad de género, y en el que el presidente electo quiere incluir a centristas y socialistas.

Se prevé que Chirac se tome unos días de vacaciones -se rumorea que en Marruecos- después de entregar las llaves del Elíseo a Sarkozy mañana antes del mediodía.

El nuevo presidente de Francia, por su parte, viajará a Berlín para reunirse con la canciller alemana y presidenta de turno de la Unión Europea, Angela Merkel, para hablar del relanzamiento del proceso institucional, paralizado desde el doble "no" francés y holandés a la Constitución europea en sendos referendos en 2005.

Un "no" que empeña el balance, por lo demás bastante halagüeño, de Chirac en política exterior y del que el mayor momento de gloria fue su oposición a la guerra de Estados Unidos en Irak, en 2003.

En el plano nacional, deja abierta la "fractura social" que prometió reducir a su llegada al Elíseo en 1995, un paro más elevado que la media europea, una elevada deuda y muchas reformas por hacer.

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