"Me retiro con el orgullo del deber cumplido"
*A punto de dejar su puesto a Nicolás Sarkozy, el presidente francés instó a sus compatriotas a seguir "siempre unidos y solidarios".
*En su discurso de despedida mostró cordialidad hacia el presidente electo, que lo traicionó en 1995 apoyando a un rival.
Chirac
Por EFE
"En la unión, en el respeto de nuestra diversidad y de nuestros valores, podemos nutrir todas las ambiciones", dijo el jefe de Estado saliente, que, a los 74 años, se va con el "orgullo del deber cumplido" y una "gran confianza en el futuro de Francia".
"Unidos tenemos todas las capacidades, todas las fuerzas, todos los talentos para imponernos en el nuevo mundo que se dibuja", dijo Chirac a sus compatriotas, que, según los sondeos, ven el futuro con pesimismo y la globalización como una amenaza para su modelo social.
Quizás en respuesta a los temores de enfrentamientos que pueda suscitar la voluntad de cambio de su sucesor, Chirac insistió en "el deber" de los franceses de "reencontrarse en lo esencial", pese a las "diferencias de concepción y divergencias".
Lejos de la "ruptura" prometida por Sarkozy en su victoriosa campaña por el Elíseo, el jefe de Estado defendió su balance -la "modernización" del país "en la fidelidad a nuestra identidad"-, y puso el acento en la continuidad.
"Unida y siguiendo por la vía emprendida, Francia se afirmará como una tierra ejemplar de progreso y de prosperidad", "patria de la igualdad de oportunidades y de la solidaridad", "motor de la construcción europea" y "nación generosa y en la vanguardia de los desafíos del mundo que son la paz, el desarrollo y la ecología".
Con la vista puesta en su propio futuro y en la Fundación que planea crear después del verano, Chirac confirmó que seguirá luchando por "el diálogo de las culturas y el desarrollo sostenible", aportando su "experiencia" y "voluntad de actuar" para impulsar "proyectos concretos" en Francia y el mundo.
En un tono personal, Chirac quiso expresar a los franceses el "muy gran honor" que fue servirles, evocó la "fuerza del lazo" de "respeto, admiración y cariño" que le une a cada uno de ellos, y manifestó la "confianza" que tiene en ellos y en Francia.
Pocas horas antes de asomarse a la pequeña pantalla para decir adiós a sus compatriotas, Chirac había aceptado la dimisión del primer ministro, su fiel Dominique de Villepin, y de su Gobierno, que seguirá ocupándose de los asuntos corrientes hasta el traspaso de poderes con sus sucesores.
Se prevé que Sarkozy nombre el próximo jueves a su consejero y ex ministro François Fillon como primer ministro. Ese mismo día o el viernes se conocerá la composición del resto del equipo, de 14 ministros, con paridad de género, y en el que el presidente electo quiere incluir a centristas y socialistas.
Se prevé que Chirac se tome unos días de vacaciones -se rumorea que en Marruecos- después de entregar las llaves del Elíseo a Sarkozy mañana antes del mediodía.
El nuevo presidente de Francia, por su parte, viajará a Berlín para reunirse con la canciller alemana y presidenta de turno de la Unión Europea, Angela Merkel, para hablar del relanzamiento del proceso institucional, paralizado desde el doble "no" francés y holandés a la Constitución europea en sendos referendos en 2005.
Un "no" que empeña el balance, por lo demás bastante halagüeño, de Chirac en política exterior y del que el mayor momento de gloria fue su oposición a la guerra de Estados Unidos en Irak, en 2003.
En el plano nacional, deja abierta la "fractura social" que prometió reducir a su llegada al Elíseo en 1995, un paro más elevado que la media europea, una elevada deuda y muchas reformas por hacer.
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