Narcos colombianos llegan a la Argentina con el objetivo de concretar negocios y venganzas

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En la madrugada del jueves al viernes pasado, un par de agentes de la DEA (agencia oficial antidrogas de los Estados Unidos) en Miami fueron despertados telefónicamente mientras dormían en sus domicilios. “Preparen las valijas, salen en el primer vuelo a la Argentina, mataron a 'Monoteto'...”, fue el mensaje del jefe antinarcóticos a sus hombres. 



“Monoteto” era uno de los sobrenombres del colombiano Héctor Edilson Duque Cevallos (también conocido como “Tetudo”) uno de los colombianos asesinados el pasado 24 de julio en el estacionamiento de Unicenter. No es de buen augurio para la seguridad nacional que estos hombres buscaran refugio en Buenos Aires. Así comenzó hace más de una década la huída del Perú de los cabecillas de la ex guerrilla “Sendero Luminoso” (su nombre completo era “En el Sendero Luminoso de Mariátegui”); vinieron a la Argentina y hoy manejan mas del 50 por ciento del tráfico de cocaína a nivel nacional, desplazando a los antiguos y pacíficos cárteles bolivianos.
La diferencia con los hombres asesinados es que Duque Cevallos pertenecía a uno de los tantos grupos para-militares de extrema derecha colombianos hoy dedicados al narcotráfico. En este caso, “Monoteto”  actuó como sicario del jefe del llamado “Grupo Cordillera”, que en Colombia tiene su base en La Regina, región de Antioquia.

Duque Cevallos ascendió en la escalera del “Grupo Cordillera” desde el peldaño de killer profesional hasta manejar las finanzas de la organización. Su jefe directo se llama Ferney Tovar (alias “El Gordo”) , quien está prófugo de la justicia colombiana y de los Estados Unidos, que lo buscan por su vínculo con el tráfico de drogas.



Los servicios de inteligencia venezolanos informaron recientemente –exactamente, hace tres meses- a sus pares colombianos que parte del “Grupo Cordillera” se encontraba en la Argentina. Esta colaboración del gobierno de Hugo Chávez con el de Uribe no es antojadiza, recordando que se está persiguiendo a hombres que integran grupos armados de extrema derecha.  No se sabe si el espionaje argentino estaba al tanto de la presencia de estos sicarios en el país.



Héctor Duque, nacido en Belem de Umbría (Rizadla), Colombia,  se fue de su país hace ocho meses porque su cabeza tenía un precio valioso. Las fuentes consultadas por minutouno.com le adjudican al “Monoteto” dos traiciones que en el mundo del crimen organizado se pagan con la vida. La primera, haber entregado al jefe máximo del “Grupo Cordillera”  (conocido como “Macaco”) -que se encuentra preso en Miami- a los agentes de la DEA. La otra traición: Haberse quedado con una millonaria suma de dólares producto de la venta de cocaína. Fueron dos operaciones en una: Entregó a su jefe, se quedó con el dinero y se fugó pasando por Caracas antes de llegar a la Argentina. El grupo que le acompañaba en el lugar en que fue asesinado se supone formaban parte del clan que traicionó a la organización.


Se cree que Ferney Tovar (“El Gordo”) está en Buenos Aires, y es el primer sospechoso a quien la DEA le adjudica la autoría ideológica del ataque a Cevallos y sus amigos.

El Ministerio de Defensa Nacional de Colombia no sólo tiene problemas serios con las FARC, sino que antiguos grupos paramilitares también se dedican hoy al narcotráfico, y según publicó el diario colombiano “El Tiempo” en su edición del 16 de julio del 2007, hay más de 3000 hombres armados en todo ese país organizados regionalmente y con un índice de criminalidad bastante elevado, según las estadísticas oficiales.



Estos Cárteles de la droga son escisiones, desprendimientos y alianzas de narcotraficantes y sicarios que antes participaban en los Cárteles de Medellín y de Cali, ahora diezmados. El drama colombiano es que tanto ultraizquierda como ultraderecha siguen participando en el fabuloso negocio que representa el tráfico de cocaína.  Y el drama será también argentino si no se toman prevenciones a tiempo en territorio nacional respecto a la posible radicación en el país de cárteles colombianos ultra violentos, ya sean provenientes de las FARC como del “Grupo Cordillera”, “Aguilas negras” o de tantos otras organizaciones que miran a la Argentina como la Meca del narcotráfico y ya han comenzado a hacer cabeza de playa en nuestro país. Lo demuestra el asesinato de Monoteto el jueves pasado.

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