Nueva marcha para forzar la salida de Mubarak
Por su parte, el Ejército, actor clave, emitió un comunicado en el que asegura que no utilizará la fuerza contra los manifestantes.
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Por Télam
Por su parte, el Ejército, un actor considerado clave en el resultado de la revuelta popular, emitió un comunicado en el que asegura que no utilizará la fuerza y que considera legítimas las reivindicaciones de los manifestantes, según informó la televisión estatal.
Por séptimo día consecutivo, cientos de miles de egipcios volvieron a desafiar ayer el toque de queda impuesto por el gobierno y que rige desde las 15 horas hasta las 8 de la mañana, para manifestarse y pedir pacíficamente la renuncia de Mubarak.
Los organizadores de las protestas, cuyo símbolo más visible es el premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei, habían elevado ya el nivel de presión anunciando una huelga general indefinida a partir del lunes, aunque de hecho, los bancos, los comercios y las actividades económicas más importantes del país están paralizadas debido a la crisis política y social.
Vallas de hierro y tanques cercaban desde temprano el perímetro de la plaza para que los manifestantes no se desbandaran mientras helicópteros sobrevolaban permanentemente la zona de modo intimidante.
No obstante esta fuerte presencia militar, manifestantes y efectivos actuaron en forma coordinada para que todo transcurra en paz y no se produzcan incidentes, más allá de una corrida aislada en el inicio de la jornada a raíz de unos disparos en una de las entradas de la plaza, de los que fue testigo Télam.
"¡Abajo Mubarak!", "¡No te queremos!", "¡Fuera, fuera!", siguen siendo las consigas más aclamadas por los cientos de miles de ciudadanos egipcios reunidos en la emblemática plaza y decididos a quedarse allí hasta que el presidente renuncie a su cargo.
"Ya no tengo miedo, mi padre siempre me decía que no opinara que hablara bajito, pero se acabó", dijo desafiante Marian, una joven de 21 años que acudió ayer por primera vez a Tahrir junto a su madre, Sajel.
"No importa si eres musulmán o cristiano, somos todos egipcios", gritaba, envalentada, Shainoa, alentando a una multitud que le respondía con la palabra "revolución".
El clima de la protesta era muy pacífico, hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niños, todos unidos y organizados. Mientras algunos repartían comida, otros se encargaban de la limpieza de la plaza, cantan e incluso rezan a la hora indicada, muchos de ellos con la bandera egipcia en sus hombros.
Algunos jóvenes dialogan con los militares intentando convencerlos para que dejen sus armas, se bajen de sus tanques, y se unan al clamor popular contra Mubarak.
"El Ejército y el pueblo, en una misma mano", coreaban algunos de los manifestantes a los miembros de las fuerzas armadas egipcias apostados en la zona. "¿Dónde está la policía?", se preguntaban otros, que señalaban a Mubarak como el responsable directo de una estrategia de intimidación contra la población a cargo de las fuerzas de seguridad, alguno de cuyos miembros están detrás de los saqueos que se están produciendo en los barrio de El Cairo.
Desde el comienzo de las protestas, el pasado martes que se cobró la vida de 120 personas, las fuerzas opositoras intentan conseguir el apoyo del Ejército, una institución muy respetada en el país.
En ese sentido, el comunicado hecho público esta tarde puede ser clave en el desencadenamiento de los acontecimientos en medio de la rebelión popular que desde hace siete días reclama la salida del veterano presidente, que gobierna el país con puño de hierro desde hace 30 años.
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