La tradición manda que el nuevo inquilino se instale en la Casa Blanca con sus mascotas, y Barack Obama no será menos. Es así que el reciente presidente electo prometió a sus dos hijas, Sasha, de 7 años y Malia, de 10, su ansiado cachorro.
La promesa, además, no la hizo en la intimidad familiar, sino ante los miles de personas que se concentraron, eufóricos, en el centro de Chicago, para celebrar la victoria demócrata el martes por la noche.
"Sasha y Malia. Las quiero más de lo que pueden imaginar. Y se han ganado el nuevo cachorro, que vendrá con nosotros a la Casa Blanca", dijo Obama a sus hijas en el escenario, tras pronunciar un emotivo discurso de reconocimiento de la victoria.
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Con este acto, Barack Obama y su esposa Michelle quisieron premiar a sus dos hijas de los sacrificios que tuvieron que asumir durante la larga campaña electoral.
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El nuevo cachorro de la familia Obama ocupará el espacio que dejarán los dos terriers escoceses de la familia Bush, Barney y Miss Beazley.
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