La invitación al diálogo siempre es positiva

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Francisco volvió a mostrar su preocupación por las Islas Malvinas al sumarse a la campaña que exige el cumplimiento de la resolución 2065 de la ONU.

La campaña "Diálogo por Malvinas", encabezada por el dirigente peronista Gustavo Hoyo y que cuenta con el apoyo de diferentes personalidades de la política (como la presidenta Cristina Kirchner y Evo Morales), el deporte y las artes sumó ahora al Papa Francisco, quién no dudó en posar con el cartel de la campaña que lleva la leyenda "Un tiempo de diálogo entre Argentina y Reino Unido por Malvinas", en el marco del cincuentenario de la resolución 2065 y que cuenta con el apoyo del Senado y de la Secretaría de Asuntos Relativos a Malvinas del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Pero esta posición de Bergoglio no es nueva. Ya en el 2010 y 2012 sus declaraciones sobre las Malvinas habían generado nerviosismo en los círculos políticos británicos, que pocas semanas después de que hubiera sido elegido le recordaron que el plebiscito que se había realizado en las Islas a principios de abril de ese 2013, "debe ser respetado por todos".

El Jueves Santo del 1 de abril de 2010 y en concordancia con el 28º aniversario de la Guerra de Malvinas, el entonces cardenal primado afirmó: "Las Malvinas son nuestras". Ese mismo día pidió no olvidar a los ex combatientes de Malvinas, a los que se refirió como los que "regaron con sangre el suelo argentino"; dos años más tarde, durante una misa en conmemoración por un nuevo aniversario del conflicto, el entonces arzobispo porteño manifestó: "Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la Patria que salieron a defender a su madre, la Patria, a reclamar lo que es suyo de la Patria y les fue usurpado".

¿Por qué Bergoglio habló de ´lo que es suyo y les fue usurpado´? Poco se conoce de esta parte de la historia. Lo cierto es que él había realizado gestiones ante altos funcionarios del gobierno intercediendo por el campamento TOAS Plaza de Mayo -que ya lleva más de 7 años de acampe y a quienes en más de una ocasión les hizo llegar facturas para acompañar los mates en las mañanas de invierno- pidiendo el reconocimiento como Veteranos de Guerra a los 400 ex conscriptos olvidados de Plaza de Mayo, que participaron del conflicto afectados a la defensa de las bases aéreas militares patagónicas desde donde se atacó a la flota británica (17 de esos conscriptos integran la nómina de 649 bajas, reconocidas por la Ley 24.950) porque todos los involucrados en el conflicto tienen que estar reconocidos. Gracias a la intervención de Bergoglio, las Fuerzas Armadas confeccionaron un padrón cuya carátula indica, "partícipes del conflicto del Atlántico Sur", es decir, los reconoce como combatientes aunque aún nos les han entregado los certificados de veteranía de guerra según exige el Decreto 509/88.

El llamado al diálogo para resolver el conflicto es también un llamado interno para continuar avanzando en la resolución de un reconocimiento postergado. La invitación al diálogo siempre es positiva.

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