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Por primera vez en 15 años los opositores fueron recibidos en el Palacio Miraflores. La disputa por el rating y la agenda que viene.

Escribe Fabián Doman

El viernes buscábamos ejemplos con Andrés Repetto en C5N y no encontramos. El debate transcurría sobre la increíble experiencia venezolana de juntar en la misma mesa durante más de seis horas a los principales dirigentes políticos del país, comenzando por el propio presidente Nicolás Maduro y televisarlo en vivo para el mundo.

Como siempre sucede el pasto del vecino parece más verde: ayer y hoy en Venezuela los analistas se dividían entre el elogio y la crítica "al diálogo", mientras que en el exterior se ponderó positivamente el encuentro entre oficialismo y oposición. De movida, el acto significó:

a) que por primera vez en 15 años los opositores fueran recibidos formal y oficialmente en el Palacio Miraflores;

b) lo obvio: que se reunieran en una misma mesa el chavismo y la oposición;

c) al asistir Henrique Capriles, principal líder opositor y estrechar la mano de Maduro, estaba reconociendo por primera vez a Maduro como lo que es, el Presidente, cerrando al mismo tiempo la vieja reyerta sobre el posible fraude electoral en la última elección presidencial venezolana;

d) que se pudo hablar cara a cara de la "Ley de Amnistía, Respeto a (la) Carta Magna, División de poderes e Inseguridad", los temas pautados como agenda del encuentro.

La televisión también jugó su partido: cuando hablaba la oposición el rating aumentaba y descendía cuando lo hacia el oficialismo. El politólogo Oscar Vallés, jefe del departamento Estudios Políticos de la Unimet, calculó que, en cadena, la oposición le habló a 3 millones de venezolanos mientras que  percibió "una migración de preferencia política entre 1 millón a 800.000 personas" cuando le tocaba el turno al oficialismo.

El politólogo Carlos Raúl Hernández en una posición ecléctica calificó al encuentro de "un acto mediático-político", del cual "nadie esperaba resoluciones. No se decidió la libertad de los presos políticos. Maduro desestimó una amnistía cuando expresó: 'Hay tiempo de justicia y tiempo de perdón; en este momento es de justicia'".  Pero por otro lado reconoció que "por primera vez la población oyó otra voz en cadena nacional. El gobierno reconoce a la oposición como un ente institucional, ya que durante 15 años le endilgaba descalificativos denigrantes, canallescos. Hubo un tratamiento institucional, con seres humanos con dignidad; eso es positivo".

El próximo martes los protagonistas del diálogo serán los estudiantes. Hasta ahora, cierto es, no ha habido ninguna consecuencia concreta del diálogo que comenzó pasadas las ocho de la noche del jueves y terminó casi a las dos de la mañana del viernes. Pero se abrió una instancia de diálogo.

Y quizás, eso en sí mismo constituya un avance para un país partido, dividido y agrietado en dos partes irreconciliables.  Y constituya un intento, al menos inicial para frenar las muertes, la violencia indiscriminada y que los presos políticos recuperen la libertad.

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